PRESTO
Serrallos y otras alcahueterías
mucho más emocionantes
Cuando usted lo necesite
no vacile en buscarme
No tengo problema alguno si muestro mi debilidad cuando escribo, adentro mio hay tanto por decir que de nada han servido las valentías; todas ellas han terminado en fracasos y ni que decir de los estoicismos, vanas ínfulas que siempre terminan derrotadas por las blancas piernas abiertas de una mujer imaginada y al final vuelta realidad solo a la hora del dolor, en el momento de decir no estas Me voy.

JACULATORIA
Recíbeme en tus tibios muslos,
Permite la inhumación de mi carácter,
Acógeme en tu pecho y vuélveme niño,
Pon tu lengua en mi oído y susúrrame humedad.
Mírame con la claridad de los que han sufrido
Enséñame del vivir tus buenos tiempos,
Bendice con tu mano mis frutos sin cosechar y
Llévame a tu cumbre para divisar las vendimias.
Que todo esto ocurra según tu parecer
Que sea tu voluntad mas no la mía,
Contágiame tu desazón para desaprender
La esperanza de mis impulsos venideros
Y líbrame de tu compañía cuando mi esencia
Pida soledad.
Junio 21 de 2005 Medellín

Liborio vivía detrás de un mostrador de madera, olía a naftalina y sus hijos eran transparentes,
Su alma estaba llena de cachivaches.
Liborio limitaba por todas sus fronteras con la soledad.
En su vida nunca dijo una sola palabra de corrido.
Mejor el silencio –pensaba- y esto si le salia de corrido.
En su tienda nada era del tiempo presente, sus artículos de otro tiempo, él mismo es como un personaje sacado de los años treinta, la imagen que más se le aproxima a mi recuerdo es la de un personaje de la viñeta de Dick Tracy.
Un día, hace mucho tiempo, Liborio fue niño, jugaba al “machocalengue” con Elizabeth su amiga de una jornada en la memoria, momento de esencias, raspones en la piel, carcajadas, mareos y otras cosquillas, pero ahora esos tiempos languidecen amarillentos en las páginas de un semanario que editó para sí y ahora igual que él solo cuenta cosas que ya fueron, que nunca más serán o que realmente nunca pudieron ser.
Liborio es un hombre perdido en el recuerdo de un hombre que padece amnesia.
Medellín
13-03-08
Hay momentos en la vida en que uno se detiene y se pregunta cuánto de sí mismo se ha ido apagando; cuánto de aquello que antes nos parecía...