martes, 19 de septiembre de 2017

ENCUENTROS




Pidió un yogurt, le miré los pies, ella reparó mi cabello y luego puso la mirada un poco más debajo de la pretina de mí pantalón, no tuvo recato, yo sentí una punzada; giró de nuevo y pregunto qué tan bajo en grasa era el producto que tenía en sus manos mientras lo agitaba ingenuamente, y yo seguía con mi punzada en el mismo lugar y en creciente fragor.

Eligió uno de frutos rojos, al pagar no miró a la tendera, volvió de nuevo su mirada hacia mí, pero esta vez hizo como que no era conmigo y eso me dolió en el alma, esperaba que su mirada volviera sobre algún punto estratégico de mi geografía, que se yo, algún peñón por ahí que antes no hubiera advertido, pero no, una vez más fui víctima del coqueteo callejero que no conduce a nada. El único consuelo que me queda es que al alejarse pude verle de nuevo sus pies de paquidermo y para tranquilizarme dije en voz alta como para que solo yo me escuchara: ¡Jum ¡de la pisada que me salve.

La conocí en un viaje entre Copacabana y la Paz, en cierta parte del camino hay que descender del bus y hacer parte del trayecto en balsa por el lago Titicaca, al tomar el pequeño barco me tocó compartir con ella el retablo que quedaba para tomar asiento, sonreí y me sonrió, sus ojos se agigantaron en la oscuridad y los míos echaron chispas, mi respiración cambio su pesado ritmo de altura y galopó la sangre como fuego por el carril izquierdo de mi arteria principal. Un encanto de mujer, me habló en portugués y le entendí todo, me sorprendió mi inteligencia, casi aplaudo mi capacidad de entender su lengua de manera tan fluida; esa su lengua deliciosa, que navegante de su boca anunciaba en cada frase oleadas de ebriedad, que viva el gigante del sur me digo, encontré mi amor, pienso en cómo le cambia la vida a uno, alejarme tanto para encontrar lo que siempre estuvo cerca. Mientras la embarcación surca el inmenso lago, ella con su voz, da una mortal singladura en mi corazón, canta para mí en voz baja, tan baja como para que solo yo la escuche una canción de chico buarque que dice: Ah si ya perdimos noción de la hora, cuéntame ahora con qué cara debo seguir.

Al llegar a La Paz, el bus nos dejó a las puertas de un cementerio, eran las tres de la mañana, el ambiente tenía un perfume de mango maduro, ella me convido a su hostal, era eso o amanecer recostado en un mausoleo, así que accedí. El tipo de recepción me miró con desprecio cuando escuchó mi acento de jericoano y eso que hablé en portugués para no levantar sospechas, fuimos hasta su cuarto, me dió un beso en la mejilla, quedamos en vernos al día siguiente para tomar un café, cerró la puerta y nunca más la volví a ver.

Profe su clase me gusta mucho, lo dijo con esa obscenidad que acoge todo lo que se dice a los dieciocho años, - que bueno - le respondí -, y ¿qué te gusta del tema que estamos trabajando? -, - usted Profe, usted-.

Procuré evadir la incomodidad recogiendo apresuradamente los libros que aún estaban sobre el escritorio, a los sesenta años es muy factible que ese comentario hiciera mella, pero no sucumbir ante tal despropósito era lo mínimo que podría hacer, no por asuntos éticos, sino por causas peléticas de esas que se tornan peludas, y es que yo conozco mi corazón más que cualquier mujer y para dolores los que tengo en la rodilla me bastan.

El tema de moda era el amor líquido de Bauman que algún profesor ocurrente trajo a la universidad y ahora todos para sentirse intelectuales lo traían a colación: Bauman y su modernidad líquida, Bauman y su amor líquido, Bauman y su iliquidez, buen tipo ese Zygmunt, le digo a la estudiante cuando me pregunta: ¿porqué se perdió el vínculo en las relaciones actuales?, y ¿porqué ya nadie quiere comprometerse y el para siempre se disuelve en el presente constante?, yo le digo que eso es pura superstición, que se deje de teorizar y que ame sin métodos, la mitad de la vida queremos ser libres y la otra fingimos que lo somos. Le recomendé leer a Ayn Rand, le dije que había sido una de las mujeres más inteligentes he influyentes del siglo XX y que por eso nadie la conoce y sus ojos brillaron y me entregó un chocolate y me dijo - Profe usted me llena, no hay otro hombre que desee más en la vida que a usted - y yo le creí, se que soy un encanto, pero igual perdió la materia.

Estaba sentado frente al mostrador de la tienda de Narigón tomando sirope con bizcocho, cuando una delicada mano se posó en mi hombro - ¿puedo acompañarlo?- Sin esperar la respuesta acercó una silla y se sentó a mi lado, pidió un jugo de Mora, tenía un suéter rojo y un lazo blanco en la cabeza, no llevaba los lentes de siempre, las pecas en sus mejillas se me antojaron más notorias, - ¿qué haremos hoy? - preguntó cómo para entrar en confianza y dentro de mi saltó el gentil hombre y el animal de costumbres en franca lid. Digamos que ella abandono el jugo y yo él sirope y coincidimos en un merlot con cierto toque empireumático, me contó de su novio idiota, leyó un poema de su inspiración, la escuché atento pretendiendo encontrar algún error para ponerme por encima de ella, pero su escritura era buena, no encontré que decirle, acepte su compañía hasta mi casa.

Cuando el bus frenó perdió el equilibrio y se vino sobre mí, - disculpe - me dijo, - pierda cuidado, estoy acostumbrado a que las mujeres se me abalancen de esa manera -, sonríó y dijo que le encantaban los tipos con buen sentido del humor a lo que le sugerí intrépido sin perder la oportunidad, que se soltara de la barra, para que tuviera un resto de vida muy divertida.

Es usted todo un Don Juan, una curva permitió que esta vez se viniera sobre mi con tal sutileza que pude percibir su olor y sentir el roce de sus largas pestañas en mi mejilla, casémonos le dije, sonriendo dijo si, seremos muy felices. Dicho esto, anunció su parada y en la siguiente esquina se apeó del bus. Yo continué mi recorrido volviendo a la lectura de Bauman con un gesto sonriente.

Carlos Andrés Restrepo E









lunes, 4 de septiembre de 2017

EL DIABLO


- Silvio - (por decir cualquier nombre) - éntrate para la casa, te tengo muy dicho que no te me relaciones con esos diablos -, se escuchaba la socarrona voz de una mamá tras asomar su cabeza por el postigo de la ventana y acto seguido volviendo a esconderla como hace una tortuga en su caparazón.

Afuera su hijo departía con el diablo. Que gusto haber sido ese muchachito que tuvo el privilegio de jugar con semejante personaje, los juegos en la calle a lo sumo eran capar cometas, jugar al arroyuelo con un trompo, quemar papeletas, jugar a los protagonistas de las películas vistas en el cinema del pueblo, chutar pelota y como en las calles estaba prohibida la diversión, había que ir a las mangas cercanas a pasar las tardes, unas veces al plan de Juan de dios, o a la manga de los Rendón o a la cancha del volga.

En aquellos tiempos habían ciertas variables como ir al río a bañarse y de regreso traer guayabas, pescar briolas en las quebradas, apostar carreras, las niñas jugaban mamacita con ollitas de plástico y tacitas de peltre, y los niños más audaces al tintín corre corre.

Pero jugar con el diablo, pocos se dieron ese gusto. El diablo era otro niño, de lo más común, de tez morena, zanquilargo, de buenos modales, este diablito no era más diablo por viejo, sino por inquieto, coleccionaba atardeceres, él no elevaba cometas, se elevaba en las cometas pues les ponía fragmentos de sus sueños, eran las más raras y exóticas de la cuadra, también fabricaba pirinolas con cera y las adornaba con chochos; este diablito carajito poseía un estrépito de inquietud en sus modales, era obediente, pero hacía lo que le daba la gana, honraba a padre y madre a la vez que fabricaba para sí una honradez inherente solo a su sueño, ser dueño de sí mismo.

Un hermano mayor porque el diablo no está solo en la vida, y familia tiene, le había enseñado la alquimia de transformar el barro, dicen que este diablo moldeaba figuras con arcilla, esos eran sus juguetes, que también terminaban adornando repisas y pesebres.  Hacer hombrecillos con barro es un pasatiempo milenario, hasta algún dios por ahí le dio por lo mismo y su creación le cogió ventaja y todavía sigue por ahí haciendo de las suyas, este diablo fue más cuidadoso dejó inmóviles sus creaciones, como debe ser.

Algunos niños hicieron caso omiso a sus madres y se hicieron muy amiguitos del diablo, así que se dedicaron a hacer diabluras, fue la mejor niñez que pudieron tener, conocieron de sus pueblos más que sus calles, se adentraron en los portales que la imaginación les abría y viajaban por tiempos sin tiempo en otros mundos sin pasarse de la cuadra, trascendieron los universos que reinan tras las ventanas, debajo de los sótanos, escudriñaron las montañas, atisbaron duendes, domaron los vientos con cometas de colores, exploraron los matices de la tarde y pintaron la tristeza de azul y la alegría de amarillo, el diablo era un artista de la felicidad de ser niño y toda ocurrencia era una fiesta

El diablo creció y fue llamado de otra manera, León (por no decir cualquier nombre) y se volvió un diablo hecho y derecho, justo, honrado, honorable, de una vida impecable, un diablo silencioso pero no taimado, supo poner en cintura y con vehemente actitud a quien se le pasara de la raya, quizás por eso aunque ya no es el diablo, cierto sino de desprecio social le sigue acompañando.

En el primer piso del edificio donde vivo en la ciudad, reside un señor muy simpático, el mismo se define como el abuelo – Hola soy el abuelo mucho gusto -, me saluda de repente cuando estoy atravesando la portería - oíste ¿vos quién sos que andas siempre con una guitarra y una muchacha bonita al lado? -, halagado le respondo que simplemente soy Andrés Restrepo, - yo soy también Restrepo, y ¿serás de Jericó? - tras mi respuesta positiva agregó - de niño viví en ese pueblo y mi mejor amigo fue el diablo si algún día lo ve dígale que saludos de Chuma (pongámosle Bernardo para ser justos), dígale también que un amigo como el nunca más tuve y que los mejores recuerdos siguen correteando las calles del pueblo donde fui un niño feliz -.

La última vez que estuve en el pueblo me encontré al diablo, andaba en su paseo matutino, me contó que estaba cumpliendo años, ya andaba en los noventa menos cinco, pero no los revela, parece de ochenta y cinco, se ve estupendo.

A su edad nunca fue rey del infierno ¿quién puede ser rey si está en el infierno? La vida de este diablo como la de cualquier hombrecito hecho de barro, ha sido de cal y de arena (por seguirle la fábula al material de esta construcción). En esta aldea tan santa hacerle un sano homenaje al diablo se me antoja justo, este diablo tiene en su cabeza la historia de su pueblo y de su gente, sabe quién es quién, los sabe a todos de memoria, él es más institución que cualquiera de las que se pregonan memorables, cívicas e inmarcesibles, es más culto y más sabio que los que figuran en los anaqueles de la historia oficial, de un exquisito gusto por la música, excelente conversador, este diablo es la memoria viva de todo eso que somos y no sabemos, de todo eso que sabemos y no somos.

Quisiera yo de niño haber sido su amigo, eso sí, me queda decir con orgullo que soy sobrino del diablo.


CARLOS ANDRES RESTREPO ESPINOSA

sábado, 17 de junio de 2017

INFRAMUNDO


En la quinta temporada de la serie de televisión Once upon a time (había una vez), los protagonistas muy empecinados en hacer el bien van a parar al inframundo que no es el infierno, lugar cuidado por Hades que no es el diablo; este es un lugar  al que se llega atravesando un rio llamado Aqueronte en una barca conducida por una persona de malas pulgas llamada Caronte, quien solo deja subir a su embarcación a aquellos que paguen el pasaje, cobra un óbolo. Por eso los antiguos griegos cuando enterraban a sus muertos les ponían una de esas monedas debajo de la lengua, los muertos pobres debían vagar cien años por las riveras del Aqueronte hasta que Caronte los dejaba subir gratis a su barca, claro que después de un siglo de espera ya no parece tan gratuito el viaje.

En varios capítulos de la temporada los personajes de cuentos de hadas conviven con los personajes de este mito griego, como no llevan dinero es Rumpelstiltskin quien con sus conocidas mañas les ayuda a tomar la barca facilitándoles unos cuantos pases de cortesía. La misión es rescatar al capitán Garfio que es un amigo entrañable de Blanca Nieves, en esta serie no se puede tomar la versión oficial de los Cuentos de Hadas con mucho rigor histórico.  Al llegar al inframundo se dan cuenta que este lugar está lleno de personas que están en tránsito hasta  que puedan trascender a su gracia final porque tienen un asunto pendiente y hasta que no lo resuelvan no pueden continuar el viaje. El punto es que ninguno recuerda o quiere enterarse de cuál es su deuda y se quedan allí para siempre en el inframundo, un lugar donde no están ni vivos ni muertos, condenados a la insatisfacción perpetua.

A pesar de conocer el mito, llama la atención el enfoqué que los creadores de la serie: Edward Kitsis y Adam Horowitz  le dan al tema, y se me antojó suponer que yo era un personaje más de esta historia y me pregunté cual es mi asunto pendiente así que decidí ocuparme un poco en divagar sobre el tema y seguir fabulando, con el permiso de ustedes.
De uno a diez diga usted que tan dichoso está, ¿Cuál fue su última apuesta por algo temerario?, arriésguese a pensar por un breve momento en eso que tanto ha deseado toda la vida y aún es algo pendiente a pesar de que ya su calendario ha consagrado  varias primaveras y por momentos, para tranquilizar su conciencia se ha dicho que es asunto del pasado y que ya está demasiado viejo para esas tonterías.

Digamos que un genio maravilloso se le aparece en la esquina, este es un genio que nunca ha vivido en lámparas maravillosas, uno de esos genios que uno se encuentra en un bus, en un parque o en la fila de una de esas diligencias que quisiera nunca tener que hacer, uno de esos genios con los que compartes mingitorio, un genio normalito, que suda y siente afecciones igual que usted, pero que a diferencia suya las disimulan y eso lo hace parecer sabio. Este genio se aparece y le ofrece un único deseo, de todas las cosas que están pendientes y que han configurado tu gran frustración en la vida puedes elegir algo que te lleve a la realización personal y es perentorio decirlo al instante, de lo contrario ese genio se irá a la cantina siguiente o al burdel o a la capilla de la otra cuadra a ofrecerle su dadiva a otro más arriesgado que vos. 

Ese genio te habla de manera intima y te confiere un deseo, ¿Cuál sería? ¿Tienes claro qué tienes pendiente? Es posible que la redención sea precisamente la culminación de esa deuda que nos arrastra hasta en los sueños y nos deja cotidianamente la sensación de insatisfacción a pesar de los bienes alcanzados, del matrimonio envidiable, de esa carrera exitosa, del deseo voluptuoso por siempre consumado.

Está bien no nos ruboricemos, sé que es incomoda la pregunta, a mi me deja cierta sensación de ser un persecutor como dirían los sicólogos, con esta invitación a la reflexión, para cada uno hay un deseo pendiente a ser cumplido ¿cuánto tiempo más lo vas a postergar? ¿Qué disculpa será la que justifique el miedo a aceptar que el genio dador de deseos reside en cada uno y que tintinea constantemente su campanilla de provocación?
¡Oh! genio acaríciame con tu eco de campanario y deja que viaje a eso que nunca me permití, quiero ser un astronauta, un iluminado asceta, un ventrílocuo, un fabricante de muñecas inflables, un piloto de globo aerostático, un vendedor de algodón de azúcar,  un guerrero de espada y escudo, un reparador de alfombras maravillosas, un coleccionista de besos, mago de circo, sacerdote antes del concilio de Letrán, un catador de vinos, pulidor de diamantes, barbero, comerciante, literato y jamás un doctor, en cambio ser un vestuarista de damas en playboy.

Disculpa la familiaridad con la que  me dirijo, ha de sonar muy coloquial,  la verdad es que escribo en una noche de arrabal, una noche de tangos y vahos mezclados; ese tufillo de billar que trae ciertos dejes de urea, anís y nicotina, el genio que me tocó en gracia lejos de estar iluminado por los dioses es un pobre mequetrefe que conoce los avatares de la vida, ha transitado los vericuetos que yo no y heme aquí sin afanes tratando de solazarme en un lugar de mala muerte donde suelen estar las personas de buena vida. Heme aquí sin que me preocupe el inframundo, la realización personal, el chismorreo de mi gente, pueblo voraz que tanto amo, me quita y nada da, heme aquí transando con mi genio la dicha de tener todo pendiente y  darme el gusto de morir sin monedas en la boca.

Carlos Andrés Restrepo Espinosa





martes, 6 de junio de 2017

DELIRIO

A través de ti el universo confabula,
una miríada de rocas cósmicas espera
La orden de tus ojos para saltar al vacío.
Imposible no sucumbir ante el desparpajo
De tu boca y sus concubinas dulzuras,
A pesar de la abstinencia que trato de inventar
Para alejarme un poco de tu monumental pecado
Pido un deseo y tu desnudez se arroja a mi costado.
Trato con las manos de comprobar tal dicha
Pero solo encuentro espuma y luminiscencia hueca
Donde antes estaba el milagro.
A través de ti podrían figurarme escandalosas proezas,
Levantar sospechas,
Conmover al infierno,
Ser tildado de prevaricador de inocencias
(Gustoso aceptaría todos los cargos)
Pero mi luz partió hace  tiempos a otro encuentro
Y  lo que ahora vez ya no existe,

Solo soy un pasado que en presente sueña.

C.A

miércoles, 3 de mayo de 2017

ANGEL




Los ángeles son criaturas celestiales que fueron creados a la par con la fundación del mundo, carece esta columna de datos específicos de dicha creación, la hora y el lugar y cuáles fueron los primeros y quien los hizo, lo que se puede afirmar por cuenta de la angelología, es que estos seres hechos de algo inmaterial, es decir que están hechos de nada, tienen el deber de asistir a Dios. Están presentes en el cristianismo, el judaísmo y en el islam.

Como son seres de extraordinaria pureza Dios los ha destinado para la protección de los hombres asignando a cada mortal uno de ellos, algo así como un guardaespaldas que es conocido como ángel de la guarda o ángel custodio, existen otros que son los ángeles caídos, según cuentan son todos los que siguieron a luzbel, cuando se rebeló contra Dios, esos ángeles viven aquí en la tierra y dada la carestía tuvieron que buscar empleo junto a los mortales, deben estar haciendo trabajos domésticos u holgazaneando, no comen ni se procrean y además son eternos viven muy aburridos y para entretenerse asesoran a los políticos en cuestiones de dudosa moral y todas esas cosas políticamente correctas.

Hay tres jerarquías o esferas de ángeles, en la primera se ubican los serafines, querubines y tronos, en la segunda las dominaciones, virtudes y potestades y en la tercera los principados, los arcángeles y ángeles, me centraré en tres de estos seres, la orden de mayor jerarquía son los serafines encargados del trono de Dios, ellos tienen tres pares de alas, con ellas se cubren desde la cara hasta los pies porque el brillo de su jefe los puede dejar ciegos y para eso tienen esos emplumados apéndices, hacen parte de esta misma jerarquía los querubines que son los guardianes de la luz y las estrellas, estos tienen dos pares de alas.

En la tercera jerarquía están los arcángeles estos atienden el departamento administrativo de los cielos y se entienden con los esfuerzos del hombre, los que más han remojado prensa son Miguel, el encargado de la guerra y la seguridad celestial, muy diestro enel uso de la espada y enemigo acérrimo de Luzbel, su hermano preferido cuando esté vivía en el cielo, Rafael quién es el encargado de la salud, el sanador de Dios, en caso de que Dios se enferme, también ha sido traducido del hebreo como medicina de Dios, Rafa tiene la virtud de ser accionista de muchos hospitales que llevan su nombre y por último tenemos al arcángel Gabriel que es el que hace los mandados, es él quien más trabajo tiene a lo largo de las historias bíblicas: Que vaya y le dice esto al profeta Daniel, que sale de ahí y se va para donde Zacarías y Marta y les lleva la buena nueva del Bautista, de paso se trae unos “pandequesos” de donde Jaime Henao,  de ahí se va a revelarle a Mahoma el capítulo 96 para que lo incluya en la edición del Corán…y que ojo le queda mal a María y que cuidado la deja esperando.

Finalmente están los ángeles, la orden inferior de la jerarquía angelical, estos son los que más se entienden con los hombres y sus asuntos,  tienen apenas un par de alas.

El veinticuatro de diciembre del año pasado llegando a la esquina del pollo farsante un local comercial que ha servido de referente geoespacial para los residentes de Jericó, me encontré con el único habitante de la tierra que goza de hacer parte de dos de las jerarquías angelicales, incluso siendo dos entidades de la tercera, aunque parece caído del zarzo no es un ángel caído, tras el encuentro me saluda con un gesto noble y me ofrece su sonrisa diáfana.

No nos veíamos hacia un buen tiempo y en cuanto me vio se levantó del quicio donde suele estar sentado y vino a mí con los brazos abiertos, le dije: ¡hola Querubín!, simultáneamente otra persona que pasaba le dijo:¡adiós Serafín!, enseguida tuve un pálpito, pues cuando él iba a mi casa a llevar algún mandado me decían: recíbale el encargo a Ángel, esta revelación de repente me sacudió, sentí como los vellos de los brazos se me erizaban y empecé a ver a este personaje común y doméstico como a un ser extraordinario y fuera de lo normal.

Me tendió los brazos y sonrío, le di un abrazo de lado, un prendedor de fantasía en forma de cruz le bailaba en el bolsillo de la camisa y despedía destellos como anunciando aquel estado de agnición en que yo iba a entrar, noté que su ojo derecho había perdido la luz pero el izquierdo brillaba por los dos. Este personaje tiene la virtud de sonreír al mismo tiempo en que habla, es honesto, inofensivo, trabajador y hace mandados, tiene el poder de la ubicuidad, por donde uno pasa ahí está, manías de los ángeles.

Su nombre terrestre es Ángel Hernández Peláez, de los Hernández de toda la vida, dos hermanos suyos Gabriel y Emilio fueron cantantes, Emilio fue integrante del trío de Hoy, muy reconocido en el país en los años cincuenta, grabaron varios discos y acompañaron en varias oportunidades a Lucho Ramírez, una de las voces más prolíficas del bolero y el bambuco en Colombia.

Ángel tenía una casita por la calle de Andes, vivía con su hermana Lucila hasta que ella se fue a vivir a la capital, desde entonces Ángel quedó rodando por ahí. Su principal labor era la de blanqueador o pintor de cal,  donde veía una pared con manchas y humedades aparecía ofreciendo sus servicios, cogía las goteras, empañetaba y dejaba impecables los frentes de las casas de la gente que para entonces se esmeraba en corregir sus máculas.

Al cabo del tiempo, sin alientos y sin quien le contratara se dedicó a hacer mandados, nunca ha pedir limosnas, intercambia servicios por comida o pantalones que le quedan marraneros y zapatos que nunca le combinaban.

La gente por afecto empezó a nombrarlo de las tres maneras mencionadas; ahora pienso que su oficio actual es el de ser Ángel, trabaja en una comunidad compleja recordando la humildad, el servicio y la honradez, es un infiltrado de los cielos, hace poco estuvo viviendo en Medellín y regresó a su pueblo, yo creo que haciendo uso de su jerarquía de Serafín fue a dar una vuelta por el trono celestial y de repente se vio con su jefe y al no alcanzar a desplegar una de sus seis alas no cubrió su cara y semejante destello divino arrebató la luz de su ojo, querubín, pensando en lo caro que le había salido ese saludo decidió regresar al pueblo que le vio nacer, quizás convencido de que es el lugar que espera le vean morir.



CARLOS ANDRES RESTREPO ESPINOSA

martes, 2 de mayo de 2017

ESPIRITU LIBRE




Dizque hizo arte Pop, Op (tical) y arte conceptual, al mismo tiempo en que lo hacían en Europa, para ello utilizó los materiales más inconsistentes, latas, tornillos, armas en desuso, resortes, palas, picas, tubos; hasta un bollo le parecía hermoso, lo hubiera perfumado porque por fortuna nunca pensó como el político ese, su vida es decir su obra estaba compuesta de objetos, era un “objetologo”. Se me antoja decirlo así aunque el definía a esa manía de acumular chécheres como arte objetual, intención que se valida no en la obra sino en su condición de ser artista, sus obras más representativas son “el argonauta” y “el virrey”, “Arbolarma”, “el chatarrodonte” “el jardín” hecho con armas blancas decomisadas en Pereira y quien sabe cuántas mas, pues no era de los que hace arte para vender, debe ser por eso que nunca fue nadie aunque lo fue todo, condición de los que saben hacer, nunca llegan a figurar.
Vivió como le dio la gana en el principito una casa que tuvo en la Florida, zona rural próxima a Pereira, hace poco retornó a la nada, era un hombrecillo extraño, huraño pero rodeado de gente, ermitaño pero montaba en Jet, vagabundo pero pasaba largas temporadas inmóvil, todo un personaje de cuento, de cabello blanco y ensortijado que se unía a una barba blanca como de profeta; solía llevar calada una boina vasca, lo recuerdo de camisa y un chaleco, pantalones tipo jean, zapatos deportivos y una mochila terciada en su hombro izquierdo. Su forma de vida incomodaba a muchos en su pueblo natal, donde vivió hasta los ocho años, cuando su familia liberal tuvo que huir de aquella comarca conservadora, pero en Pereira se destacó como uno de los artistas más influyentes e importantes de la ciudad, yo diría que del país.

Este extraordinario personaje me simpatizaba, no fui su amigo, me llevaba años luz, y para ser amigo de una persona así se requiere de mucha estructura mental, sin embargo cuando venía de visita no faltaba el saludo y el abrazo.
Cuando publicó su novela coclí coclí al que lo ví lo ví, me regaló un ejemplar autografiado, cuando se cansaba de su ostracismo se aparecía por el pueblo, siempre iba a nuestra casa y se sentaba en la silla de peluquería que usaba mi abuelo Josepe, miraba el guadual de enfrente del corredor y decía que esa era la silla del pensamiento, se quedaba en silencio y alguna vez una lagrima furtiva rodó por su mejilla para ir a perderse en su enmarañada barba blanca, con el tiempo tuvimos que guardar la silla porque todo el que se sentaba en ella terminaba gimoteando.

En una de sus visitas al pueblo propuso hacer una escultura con tubos viejos del acueducto y herramientas en desuso del municipio, él mismo eligió el lugar donde quería erigir su creación, en una colina sobre la planta de tratamiento del agua dio vida a su “chatarrodonte”, una mezcla de dinosaurio con transformers, un animal silencioso que abre sus fauces de lata como clamando por agua a los dioses de la montaña para digerirla con su costillar de picas y tubo madre del acueducto municipal.

Un dìa estábamos conversando en la esquina de casa blanca cuando pasó León Valencia arrastrando su humanidad, con una sucia cobija terciada al hombro como la capa de un superhéroe, luego de saludarlo se volteó y susurrado me dijo: ahí va el único espíritu libre de este pueblo, en ese momento no entendí que quería decir, algún día lo entendería.
Es probable que muchos lectores con todas las pistas que he dado todavía no sepan de quien estoy hablando, pues es de hombres el olvido y el desdeño una cualidad muy nuestra, no lo voy a decir, pero dejaré que se haga visible en la siguiente anécdota de la misma manera en que de repente aparecía por Jericó abrazando y saludando a todo el que se encontraba.
Haciendo el trámite para pedir la visa a Estados Unidos, mientras esperaba a ser llamado por el cónsul para la entrevista, crucé saludo que luego se tornó en conversación con el vecino de fila, un señor muy dicharachero que había venido desde Pereira y estando los dos en las mismas, nos entregamos al deleite de la conversa. Yo en estado de alerta, porque el señor hablaba sin parar y a un volumen muy generoso y no me dejaba escuchar el llamado que iban haciendo por los altoparlantes, el caso es que cuando mencione Jericó el señor dijo Martin, yo le respondí al que lo vi lo vi y se abalanzó sobre mí, me dio un abrazo emocionado por conocer a un coterráneo del artista que más admiraba en el mundo. Al final escuché mi llamado, me despedí y salí huyendo un poco adolorido de los  enérgicos abrazos que el ilustre admirador de Martin Alonso Abad me había brindado en su honor.

Tres meses después cuando estaba tomando un barco rumbo a las Bahamas (todavía no me la creo), vi como un turista enfundado en bermudas, playera, gafas oscuras y gorra de niño explorador abría sus brazos y se venía hacia mí con todo el peso de su abrazo gritando - Jericoano le tengo un regalo -, después de dejarme sin aire, sacó de su bolso un librillo con el título de “Monumentpsiquicia”, el último libro que había publicado Martin; agradecí el regalo y en el viaje le pagué “escondidijo” a peso a los abrazos de mi nuevo amigo.  Durante mi estadía en el norte leí el cuento de Martín, y aunque es toda una mamadera de gallo objetual con todos aquellos convidados de piedra, hay que reconocer que se adelantó a los creadores de la película una noche en el museo.

Martin vivió como un niño, actuaba con frescura, hablaba de manera muy ocurrente, pero pensaba muy bien lo que decía, su forma de vida para mi es una inspiración, tras su partida se va el último espíritu libre de mi pueblo, eso lo entiendo ahora perfectamente.

CODA
Es muy bello el paraje donde está ubicado el “chatarrodonte”, estando allí ilusioné un parque de esculturas objatuales de varios artistas, en conmemoración de Martín, ojala alguien con influencias lea esto y le entusisme.


CATÁLOGO INCOMPLETO DE PREGUNTAS SIN RESPUESTAS

  Inventario de sonidos que nunca existieron, pero que alguna vez escuchamos.  Este es un inventario de sonidos que nunca existieron. Por e...