viernes, 8 de mayo de 2009

LETRAS CONFERIDAS

Canto a mi mismo(10).


“A mis cuarenta y diez,
cuarenta y nueve dicen que aparento...”


De una cancion de Joaquin Sabina.

Ha llegado -por fin-
el esperado día,
la ansiada noche,
en que he de encontrarme:

conmigo,
contigo y
con todos.

Debemos reunirnos - en estos tiempos aciagos-
con Baco y su cofradía,
con Dionisios y sus Orfeos,
con Juno y sus beldades.
con Afrodita y sus ninfas ansiosas
con Venus y sus Musas,
con Eros y sus Concubinas,
con Cupido y sus saetas certeras.

No ha de faltar nadie,
digo, que no ha de faltar nadie.

Ven, acercate,
serás bienvenido a esta bacanal,
con esa delisiosa bebida fermentada,
cuidada por Zeus y el Olimpo en pleno,
para gozo nuestro:

Eternos mortales,
eternos ebrios de belleza,
eternos hedonistas.



Para que estos ojos
puedan seguir mirando: el mar y su infinito atardecer.

Para que estos labios
puedan probar, otra vez, esos, tus labios carnosos.

Para que estas manos – aún firmes -
puedan tocar, tu piel tremula.

Para que este cuerpo – aún terso-
pueda echarse a rodar -con el tuyo-
en esta redondez, que nos da cobijo.


Mira como fluye, de boca en boca, este liquido carmesí.

Mira como se brinda, con esta bebida bermeja, que da gozo a nuestro espiritu terrenal.

Mira, como se juntan todos, a un solo cuerpo, a una sola voz: Cantando, brincando, aullando, gritando:


¡ Bienvenido,

años
Sin cuenta !.

ALFONSO ARCILA G.

miércoles, 29 de abril de 2009

III.CONJURO



Rutilante abismo en que hoy caigo,

viejo amor de dentro que no nombro,

estrella fugaz que invento para soportar mi deseo.


Ahora aquí, silencioso y solitario han de verme en medio de la secreta compañía de las páginas sin línea de mis días.

han de verme entre unas piernas pueriles desandando mis antiguos impulsos, las melancolías que imaginé llorando bajo un árbol mientras la tarde se hacia llovizna.

He conjurado el tiempo y los delirios han vuelto de regreso con su padre cansados del mi mismo que tanto los hostigó en su feliz pasado.

¿Dónde están las monjitas de pana y acento español?,

¿qué se hizo el río?,

¿dónde el miedo al dar vuelta en la esquina en que se perdía de vista el corredor donde tejía Gabriela los escarpines que nunca vio usar a su infanta?


Se preguntan a través de mí las amigas de mi mamá hechas memoria en la postrimería de mi última desazón y yo con mi corazón relleno de muñeca de trapo les pinto ojitos amarillos como signos de interrogación a sus rostros enmohecidos por la perdida de la realidad en que fijaban sus recuerdos.


Guardando silencio, sin respuesta caminamos por la calle vacía de construcciones, vidrieras y reflejos.

Desde el extremo derecho de la ventana sobre la cabecera de la cama sale un hilillo de oro que va a morir en el portarretrato que está sobre una tablita sostenida por dos adobes forrados en papel regalo, sobre la frente de una mujer sonriente termina su luminiscencia, señalada ahora, antes hecha de menos en el conjunto de objetos de fácil nombre en el cuartito de descanso, ya parecen cobrar importancia sus ojos de mirada sempiterna encendidos como el único vestigio de que afuera es de día aunque adentro todavía es la noche.


De cualquier manera llegará la mañana dorando los techos y volviéndole el color a lo que antes fueron grises pensamientos fantasmales, llegará el nuevo día aunque las puertas estén cerradas y no existan persianas para la ventana donde se asoma la aurora, llegará con su costumbre de alegrar y desordenar las calles, las ventanas desojarán sus postigos y los transeúntes no sabran que solo existen para su prisa y nada más.


Llegará el nuevo dia recordando el imposible volver al ayer.


(Tomado de Avenida 11 de Mayo de Andrés Restrepo)

miércoles, 15 de abril de 2009

II.OVERTURA



Piano, violines, chelo, y mucho frió, habitaciones vacías a lo largo de los pasillos, en las paredes colgadas las manchas de los inviernos pasados, nada recuerda el verano, ningún cuerpo gotea su risa y su candor infantil, todo imposible, mudo.


Algo vuela con aire siniestro sobre las cornisas abandonas como las caricias de la madre sobre la cabeza de la recién regañada y expulsada del colegio.

Sobre el patio una rayuela va siendo borrada por la lluvia que llora el recordado cielo de otros tiempos; tan justo y parecido a este en que desandamos la historia con nudos en la garganta y tan solos que parece otoñó a pesar del sol y las florestas.

Iluminados; casi alucinados escuchamos con lágrimas en la mirada todas las ficciones de gente que ya no está, pedimos deseos mientras la realidad nos asegura que nada es cierto.

Piano, denso, recóndito.
Violín en crescendo y desaparece…
Luego la voz apasionada como colgada en un anaquel de nube,
Jadeante pero pudorosa habla el lenguaje de las sensaciones
El violonchelo ronronea

cuantas dulzuras extraviadas en la precariedad del verbo.

Juanita golpea al armonio y las hojas de partituras caen del atril como si de verdad fuera otoño, enfurecidos gritamos y pedimos mil deseos, pero solo lloramos la fatalidad de nada ser irrefutable.

El colegio lo derribaron, el colegio que pudo ser nuestro, pero no solo tiraron abajo la fachada de ostentosa arquitectura y las maderas finas, las puertas y ventanas que daban al infinito, también destruyeron el derecho al conocimiento, a la ilustración, el derecho a tener maestros y no duplicadores de textos, nos quedamos sin ordenadores del universo en cambio tenemos bodegueros de libros que nadie lee por que nunca nos enseñaron a leer.

El candil de los senderos a seguir era el brío de la juventud, nadie tenía profesiones, todos eran llamados por su nombre y reconocidos por sus juegos infantiles, inventar la guerra para terminarla porque los del bando contrario decidieron jugar a las canicas era la estrategia común y más arriesgada.

Un abogado, una poetiza conjugando el pasado en presente, un político aparentando ser amigo mientras gana, una madre cargando su pequeña hasta que envejezcan, una líder sindical sin sindicato, una loca coleccionista de carcajadas, una monja, una viuda con un perrito y una rica sin memoria serán quizás en el juego de grandes; juego en el que a pesar del cansancio no podrán cambiar por otro ni abandonar como se dejaban las piezas del catapis sobre el anden cuando pasaba el sacerdote misionero repartiendo estampitas y medallitas de San Benito.


Nunca aprendimos a leer los que vinimos luego, ni a jugar en la calle, ni a soñar en colores, ni a descubrir el mundo en blanco y negro, en mi presente está mamá viviendo su futuro y en mi pasado están sus amigas jugando a las muñecas.

lunes, 2 de marzo de 2009

HASTIO ÚLTIMO




OJALÁ FUERA EXQUISITO MI CADAVER

Siempre quiero que seas mi luz, he probado a caminar de prisa, viajar por el río,

y luego con los pies mojados elevarme y darme cuenta que todo lo que tengo para vos

es tan lento que no va con tu velocidad, que no vale lo delicado,
ni lo tratado con dulzura, porque lo que hay es más de lo que se puede ver.

Siempre soy niño y cuando llegas me vuelvo grande
Cuando te vas elevo cometas y me llevan con ellas
No ves mis acrobacias de luz, no entiendes mis muertos.

Y aunque no detengo nada, feliz al hombro sigo con lo vivido.

¿De qué tengo que darme cuenta?

¿A quién más tengo que retar los domingos infernales

En que el miedo empieza desde las 10 de la mañana

Cuando no estás del otro lado del teléfono?

Y lo vivido es nada con lo que queda por vivir.

¿Qué de lo que llevo dentro de mí es mio?

No me quiero engañar más,

Mis caminos se abren solitarios; fueron trazados

Para un solo caminante, entonces no entiendo

Por que insisto en que vengas y camines conmigo.

Con todo lo que me queda por ocultar no hago otra cosa que

Abonarle al patán que nace en mis ademanes

Y muere en mis palabras.

Cansado de tanto tratar que el amor que soy sea entendido por el corazón que eres.

Consiente de lo que me falta enuncio solo lo que me sobra,

Esas bocas de ocasión donde he dejado pistas

Del amor que no te doy,

Del después curador que tanto auguro a las justificaciones...

Tonto soy... pero sin excusas.

No tengo más que una tarde de musas trastabillando

En las paredes del seso y las palabras ahogándose

En el güisqui barato que ahora te reemplaza.

Soy un pleitero de calle insensible.

En la lengua prohibida que aprendiste entre mis junturas,

Está esa amortización de excesos

Ese miedo que nos heredó la doble vida.


-Por falta de pruebas no me odias más-

Y por manía de ser buena no te arrepientes del todo.

Aunque no volverás más a esos días en que los hijos eran conjeturas

Que morían en la prueba de farmacia

Que felices arrojábamos a la basura.


¿A qué le pega mi puño triste y violento

Si nada hay tan fuerte como tu ausencia?

Qué traspaso con la rabia si no quedan fuerzas,

¿Dónde cobrar la inversión de juventudes y años

Si ahora te veo más vieja y cansina a cuenta

Del desfalco de mis culpas?

Si de nada nos queda huir y ocultarnos entre otros

Si las heridas propuestas como ejercicio de aprendizaje

Nunca enseñaron la sanación,

Y ahora prisioneros del no querernos

Todo nos advierte que mañana no tendremos a quien no querer.


Ahora vivimos del invento,

las madrugadas y las tardes que empiezan en la

Noche adolecen de corazón.

Antes de creer que eras tan mía

Sabía que nunca lo serías,

Ahora cantando bajo la lluvia que provoco

En mi solaz fácilmente perturbable te veo alejarte

Y yo tan Bueno, tan de casa, tan religioso

Tan de vos voy muriendo como quiero que mueras

De una vez por todas

Antes de acabar este trago ultimo que me queda.

Por que de lo contrario no sé como más evadir mis reclamos

Disimulados con la fragmentación de este poema

Que siempre soñé llegara a vos.

Los imposibles siempre han sido mi rutina,

Los delirios voluptuosos aturdieron bastante mi módica

Astucia.

Al resumen de las jornadas nadie tuvo un detalle

Cuando caí enfermo de dolor de vida.

Ante los saberes acumulados el destino

Suele cambiar el tema de la discusión.

Ha que llorar pues al cabo de estos versos tristes

Que aún no he podido rimar,

De estos espejismos de las menganas que

Tanto memorizas

De una promesa de amor que nunca llegó

De un pobre pueblerino que entendió la ciudad

Entre tus brazos.

Y para qué llorar ahora mientras te dejo partir,

Mientras deserto de tu pecho pequeño

Y tus caderas donde caben todos mis universos

Y de tus manos donde siempre quise ser más que un fulano

Que habla a duras penas la lengua con la que me provoqué

Tus mejores humedades.,

Esa ingenua adolescencia que tanto me volvió un demente

Y me enseñó a mentir para no coronarte con las espinas

De mis crucifixiones.

Ser tan grande mujer para un aturdido que se hace llamar poeta

Es difícil cuando no se requiere escribir para habitar tu verso.

Y no escarmiento

Se que desde hace muchos años y me lo enseño un poeta

Siempre es nueva la luz.


Andrés

miércoles, 11 de febrero de 2009

ENCUENTRO


Además del hondo ombligo donde fue posible el frugal naufragio, estaban sus ojos con su tristeza de pájaros remotos, tremenda boca le quedaba justo en el centro de las ganas y unas manos frágiles blanquecinas y acarameladas prodigaban dulcísimas caricias.

Para que contar lo demás si con imaginarlo basta.

Pero como sospechar que debajo de todo esto se escondían, enmarañadas, las facciones de lo cotidiano y sus percances, lo simple de ser básico y lo abominable de conservar dichas costumbres.

Levantó los ojos llenos ahora de un cielo desencantado y desando un poco los paisajes que hasta hace poco eran el escenario de su feliz encuentro, ella ahora anda por ahí enredada en una nube, el se juzga un poco, piensa y se las arregla con el desenfado que hereda la soledad, sus vidas han crecido respectivamente diez milímetros.
Provistos ahora de menos andamiajes para el futuro quizás se encuentren, se sonrían y tengan la sensación de haberse visto antes.

Carlos Andrés

martes, 3 de febrero de 2009

IMPOSIBLE

IMPOSIBLE SER EL MISMO,
IMPOSIBLE DEJAR DE SER,
DEJAR DE LADO LO OCURRIDO
SIEMPRE IRA CON UNO
AUNQUE UNO NO VAYA CON ELLO.

IMPOSIBLE NEGAR LO QUE FUÉ
AUNQUE SE JUZGUE MAL HECHO

SER LO DICHO, IMPOSIBLE.

SOY EL ACTO PRESENTE QUE ME DEFINE,
NO PUEDO SER MÁS,

IMPOSIBLE REPETIRME,
AUNQUE PAREZCA IGUAL,
INNEGABLE EL ESFUERZO
EN ALGO SE ME HA DE NOTAR
LA NOSTALGIA,

IMPOSIBLE NO PARECERME A MI.

MEDELLIN 1 02 09

DESENCANTO

  Hay momentos en la vida en que uno se detiene y se pregunta cuánto de sí mismo se ha ido apagando; cuánto de aquello que antes nos parecía...