viernes, 10 de octubre de 2014

INCORDIO

Corazoncito de hule,
medroso,
habitaciódónde todo lo que entra 
desaparece.

Cobarde ante el influjo
de mi voraz beso,
Niña timorata
Te administra.

Corazón pusilánime,
que sabiendo de mi amor
sus sinsabores,
elige el sabor,
de lo posible.

Yo quemo y eso es todo.
Estoy vacunado
contra los infartos
Y eso es nada.

Corazón medroso,
podría abandonar
la pulsión
de mi última
diastole.
por verte correr
Junto a mi.

Pero te alejas
fatigado y jadeante
con tus veinte años

de rezongos
a cuestas
y sin heridas
en el costado.

Andrés Restrepo

sábado, 27 de septiembre de 2014

Esta es mi cara,
es lo que tengo.
Ya no estas aquí,
Tengo que ajustarme a eso,
Me sacaron de mi casa
Debo buscar un nuevo techo.

Esta es mi cara
¿Que más le puedo hacer a esto?
No puedo trasplantarme la nariz
Ni lo quiero,
mis orejas que me hacen
Lucir entre paréntesis
Tienen la ventaja de saber
ya todos tus cuentos.

Esta es mi cara y con ella
He venido creciendo
No tengo más
Con ella me defiendo.

martes, 23 de septiembre de 2014

A PRECIO

¿Viste? Después de todo yo no andaba tan mal
 los filósofos, los sabios y los vendedores
Lo tenían muy claro, todo tiene a cambio un precio.

Cuando te dije que cuanto me cobrabas por tu tarde de celajes naranja
Y tu repuesta molesta fue la de decirme ¿por quien Me tomas?,
Yo estaba en lo cierto, habría pagado con mi propia vida,
Pero preferiste dártelas de abnegada y decir que no te vendías,
Cuando en verdad lo que tenías era dueño.

¿Viste? Después de todo yo no andaba tan mal
los filósofos como los sabios y los vendedores
(Y me incluyo entre ellos)
Lo tenemos muy claro, todo tiene un precio
Y la devaluación es rampante en estos tiempos.

Carlos Andrés Restrepo

viernes, 8 de agosto de 2014

Entre tu y yo ya no hay mucho de que hablar,
Pero tenemos todo por callar,
Las palabras que ocultan soles
Y las lágrimas que difuminan el atardecer.

El reproche que deshoja la primavera
Y el desden que aterido vuelve al abrazo,
La boca que ya no ulula en el cuello
La intención que escarpa en la hondura.

Entre tu y yo no hay nada nuevo
Sólo lo de siempre por reconocer:
El mal estado de las vías respiratorias
La disculpa constante y circular,
El mismo afán de ir despacio,
La idéntica necesidad de ser necios,
La búsqueda insatisfecha de hallarnos
cada día nuevos.

Entre tu y yo queda un  ángel,
Un terrible ángel que nos espanta el sueño.

Carlos Andrés Restrepo
Medellín 8 de agosto de 2014






miércoles, 30 de julio de 2014

PARADOJA


















A través de ti el universo confabula,
Su miríada de rocas cósmicas espera
La orden de tus ojos para saltar al vacío.
Imposible no sucumbir ante el desparpajo
De tu boca y sus concubinas dulzuras,
A pesar de la abstinencia que trato de inventar
Para alejarme un poco de tu monumental pecado
Pido un deseo y tu desnudez se arroja a mi costado;
Trato con las manos de comprobar tal dicha
Pero solo encuentro espuma y luminiscencia hueca
Donde antes estaba el milagro.
A través de ti podría figurar en escandalosas proezas;
Levantar sospechas,
Conmover al infierno,
Ser tildado de prevaricador de inocencias,
(Gustoso aceptaría todos los cargos)
Pero mi luz partió hace  tiempos a otro encuentro
Y  lo que ahora vez ya no existe,
Soy la paradoja de Olbers,
Solo soy un pasado que en presente sueña.
2010-01-17




viernes, 11 de julio de 2014

No necesito que pienses en mi;
Que al despertar de súbito mi recuerdo te asalte,
No necesito que me necesites.

No me hace falta que me hagas saber
Que ocupó espacio entre tus cosas de importancia,
No me hace falta que me digas que me quieres.

No me hace falta tu foto en mi repisa 
Ni tus ademanes en mi pecho,
Ni tu boca rítmica dándome tres besos.

No necesito que te ocupes de mi
Ni que limpies el mapa que el bloqueador deja en mi mejilla,
Mucho menos que hagas parte del viaje improvisado de mi cuerpo.

Lo único que necesito es que te quedes
Allí, inmóvil, así podré saber a ciencia cierta
Todas esas cosas que no necesito.

Carlos Andrés Restrepo E.


DESENCANTO

  Hay momentos en la vida en que uno se detiene y se pregunta cuánto de sí mismo se ha ido apagando; cuánto de aquello que antes nos parecía...