No sabe a nada este sábado
Sin tu boca entre mis palabras,
Empalaga la dicha de los otros
Y sus maromas de amor ente mi abandono.
No tiene ritmo la banda sonora
De este espejismo que te inventa,
Fatiga la sospecha constante
De que quizás me quieras.
No saben a nada:
este café de altura,
Ni el sábado,
ni estos labios que muerdo
Para detener la risa,
ni las lagrimas que dejó salir
Para que entre la tristeza.
A.R

