jueves, 25 de junio de 2009

SERENATA A QUIEN ME LEE (Y A QUIEN NO TAMBIEN)


AMIGO
Alcánzame la copa de tu pena, que yo quiero mirar su fondo oscuro.
No la bebas de golpe, te lo pido, saboréala despacio, y sin apuro.
Si te embriagas de rabia o de amargura, y te pesan los párpados de dudas,
allí mismo, en el fondo de tu pena hallarás mi comprensión desnuda,
y en la mano caliente que te brindo no estará la recíproca esperando,
pero sí mi corazón abierto, junto al tuyo con ansias palpitando.

No desmayes, y alcánzame tu copa, a esa pena le faltan muchas cosas:
la madura respuesta que da el tiempo y la fuerza de lucha bondadosa.
Con un poco de amor serás muy fuerte, y si ese amor suplanta lo imposible
vencerás con el tiempo toda suerte y serás en la lucha lo invencible.
No mendigues jamás calor y abrigo,
que la lástima no llegue hasta tu puerta,
el afecto prestado es el castigo que la vida por fácil siempre oferta.

Así ha de ser desde que el mundo es mundo,
desde que Dios te regaló existencia,
no la aproveches para ahogarte en ella ni la derroches buscando experiencia.
Y recuerda que con un poco de amor serás muy fuerte, y si ese amor suplanta lo imposible, vencerás con el tiempo toda suerte y serás en la lucha... lo invencible.

JOSE LARRALDE

jueves, 18 de junio de 2009

CARTA

Todos los días me tomo un tinto oscuro,
Temo por mis dientes se pueden poner mas amarillos
Pero eso no impide que me tome un tinto o coma chocolates
Y los viernes en la noche busco un grupo de amigos
Para beber un buen vino, aunque a veces no sea tan bueno (el vino).
Me estoy mirando al espejo y cada vez encuentro más surcos
En mi frente de porcelana, me he comprado algunos productos
Farmacéuticos para atenuar dichas hendiduras
Pero creo que lo que he hecho es evidenciarlas más,
Sospecho que algo tienen que ver los años,
Los gestos de asombro y las risas a mandíbula batiente que no he podido superar.
Al amor le sigo porfiando, tanto descreer me ha puesto de nuevo
En la necesidad de creer, también tiene mucho que ver una mujer en su mocedad
De blanduras exquisitas y vigorosos sueños (esas cosas arrastran y es bueno dejarse llevar).
Por eso me pongo ropa limpia todos los días
Uso colonia, me peino a lo fina estampa,
llevo zapatos de charol y camino con la cabeza siempre erguida,
Sintiendo ese vértigo de la dignidad Inflando el pecho de banalidades.

No han faltado los dolorcillos de juventud que repuntan avisando
No se que delirios de senilidad futura,
duelen la cabeza, los ojos, una mano,
Un pie, una tarde, una canción, una ausencia.
Me he comportado como todo un hombre, ahora lloro a escondidas
Y lo he logrado con tal facilidad que lo hago mientras veo una película,
Escucho una canción, leo un poema ó asisto al funeral imaginado de un ser querido.
Por días me entra la idea de que no he hecho nada con mi vida
Y lo mas terrible es cuando resumiendo resulta que estoy en lo cierto,
Hay ideas a las que es mejor ponerles la escoba detrás de la puerta
De lo contrario me quedaría sin motivos para cantar, escribir ó vivir
Todavía estoy esperando a ser grande para poder ser un cantante famoso.

En vista de que todos los días me alejo un poco del ser que fui
Y me acerco otro tanto al que quiero ser (aunque no tenga ya la menor idea de esos alcances)
Me tomo un tinto oscuro con café que yo mismo muelo
Y mientras espero a que la casa se llene de ese espiritual aroma
De la bebida negra que me acompañara mis variados desvaríos,
Te escribo querido Andrés para recordarte que aquí adentro
contamos con tu esponjoso corazón.

Andrés Restrepo.

miércoles, 13 de mayo de 2009

A FLOR DE...


Ando en mis controversias,
Mi amiga de mar lame mis pies con su vocación de ola
Yo a todo lo ancho de mí, pierdo credibilidad,
No valgo un peso,
Pero, ¿para que darle valor a lo inaudito de estos crepúsculos prestados?
Ando en mis controversias,
Un día estío, otro aterido,
Otro incierto,
Soy un poco menos
De lo que ayer amaban de más.
A mis treinta y tantos ¿cómo esperar que alguien me entienda?
Ni yo lo consigo,
Me avergüenzan estas elucubraciones
Y lo rebuscado de las palabras con que me defiendo,
Sería de mucha ayuda no haberte leído jamás maldito león de…
Ni haberte cantado amado Leonardo.
Yo corazón de caballo sabanero
Pluma de barranquero perdida en el cotejo amoroso,
Vacante sátira, alevoso y truhán impostor de la palabra.
Nada mío,
Todo robado.
Ajeno en cuerpo y alma a estas circunstancias
Que me aferran una vez más a lo irrefutable.
Yo en lo más profundo de mi sacramental pérdida.
Yo en parte culpable,
En parte santo
En el todo perdido.
Amén de mi más reciente patraña
Exultado en el averno del dulce cáliz
Que no aparto.


13 de mayo de 2009


viernes, 8 de mayo de 2009

LETRAS CONFERIDAS

Canto a mi mismo(10).


“A mis cuarenta y diez,
cuarenta y nueve dicen que aparento...”


De una cancion de Joaquin Sabina.

Ha llegado -por fin-
el esperado día,
la ansiada noche,
en que he de encontrarme:

conmigo,
contigo y
con todos.

Debemos reunirnos - en estos tiempos aciagos-
con Baco y su cofradía,
con Dionisios y sus Orfeos,
con Juno y sus beldades.
con Afrodita y sus ninfas ansiosas
con Venus y sus Musas,
con Eros y sus Concubinas,
con Cupido y sus saetas certeras.

No ha de faltar nadie,
digo, que no ha de faltar nadie.

Ven, acercate,
serás bienvenido a esta bacanal,
con esa delisiosa bebida fermentada,
cuidada por Zeus y el Olimpo en pleno,
para gozo nuestro:

Eternos mortales,
eternos ebrios de belleza,
eternos hedonistas.



Para que estos ojos
puedan seguir mirando: el mar y su infinito atardecer.

Para que estos labios
puedan probar, otra vez, esos, tus labios carnosos.

Para que estas manos – aún firmes -
puedan tocar, tu piel tremula.

Para que este cuerpo – aún terso-
pueda echarse a rodar -con el tuyo-
en esta redondez, que nos da cobijo.


Mira como fluye, de boca en boca, este liquido carmesí.

Mira como se brinda, con esta bebida bermeja, que da gozo a nuestro espiritu terrenal.

Mira, como se juntan todos, a un solo cuerpo, a una sola voz: Cantando, brincando, aullando, gritando:


¡ Bienvenido,

años
Sin cuenta !.

ALFONSO ARCILA G.

miércoles, 29 de abril de 2009

III.CONJURO



Rutilante abismo en que hoy caigo,

viejo amor de dentro que no nombro,

estrella fugaz que invento para soportar mi deseo.


Ahora aquí, silencioso y solitario han de verme en medio de la secreta compañía de las páginas sin línea de mis días.

han de verme entre unas piernas pueriles desandando mis antiguos impulsos, las melancolías que imaginé llorando bajo un árbol mientras la tarde se hacia llovizna.

He conjurado el tiempo y los delirios han vuelto de regreso con su padre cansados del mi mismo que tanto los hostigó en su feliz pasado.

¿Dónde están las monjitas de pana y acento español?,

¿qué se hizo el río?,

¿dónde el miedo al dar vuelta en la esquina en que se perdía de vista el corredor donde tejía Gabriela los escarpines que nunca vio usar a su infanta?


Se preguntan a través de mí las amigas de mi mamá hechas memoria en la postrimería de mi última desazón y yo con mi corazón relleno de muñeca de trapo les pinto ojitos amarillos como signos de interrogación a sus rostros enmohecidos por la perdida de la realidad en que fijaban sus recuerdos.


Guardando silencio, sin respuesta caminamos por la calle vacía de construcciones, vidrieras y reflejos.

Desde el extremo derecho de la ventana sobre la cabecera de la cama sale un hilillo de oro que va a morir en el portarretrato que está sobre una tablita sostenida por dos adobes forrados en papel regalo, sobre la frente de una mujer sonriente termina su luminiscencia, señalada ahora, antes hecha de menos en el conjunto de objetos de fácil nombre en el cuartito de descanso, ya parecen cobrar importancia sus ojos de mirada sempiterna encendidos como el único vestigio de que afuera es de día aunque adentro todavía es la noche.


De cualquier manera llegará la mañana dorando los techos y volviéndole el color a lo que antes fueron grises pensamientos fantasmales, llegará el nuevo día aunque las puertas estén cerradas y no existan persianas para la ventana donde se asoma la aurora, llegará con su costumbre de alegrar y desordenar las calles, las ventanas desojarán sus postigos y los transeúntes no sabran que solo existen para su prisa y nada más.


Llegará el nuevo dia recordando el imposible volver al ayer.


(Tomado de Avenida 11 de Mayo de Andrés Restrepo)

miércoles, 15 de abril de 2009

II.OVERTURA



Piano, violines, chelo, y mucho frió, habitaciones vacías a lo largo de los pasillos, en las paredes colgadas las manchas de los inviernos pasados, nada recuerda el verano, ningún cuerpo gotea su risa y su candor infantil, todo imposible, mudo.


Algo vuela con aire siniestro sobre las cornisas abandonas como las caricias de la madre sobre la cabeza de la recién regañada y expulsada del colegio.

Sobre el patio una rayuela va siendo borrada por la lluvia que llora el recordado cielo de otros tiempos; tan justo y parecido a este en que desandamos la historia con nudos en la garganta y tan solos que parece otoñó a pesar del sol y las florestas.

Iluminados; casi alucinados escuchamos con lágrimas en la mirada todas las ficciones de gente que ya no está, pedimos deseos mientras la realidad nos asegura que nada es cierto.

Piano, denso, recóndito.
Violín en crescendo y desaparece…
Luego la voz apasionada como colgada en un anaquel de nube,
Jadeante pero pudorosa habla el lenguaje de las sensaciones
El violonchelo ronronea

cuantas dulzuras extraviadas en la precariedad del verbo.

Juanita golpea al armonio y las hojas de partituras caen del atril como si de verdad fuera otoño, enfurecidos gritamos y pedimos mil deseos, pero solo lloramos la fatalidad de nada ser irrefutable.

El colegio lo derribaron, el colegio que pudo ser nuestro, pero no solo tiraron abajo la fachada de ostentosa arquitectura y las maderas finas, las puertas y ventanas que daban al infinito, también destruyeron el derecho al conocimiento, a la ilustración, el derecho a tener maestros y no duplicadores de textos, nos quedamos sin ordenadores del universo en cambio tenemos bodegueros de libros que nadie lee por que nunca nos enseñaron a leer.

El candil de los senderos a seguir era el brío de la juventud, nadie tenía profesiones, todos eran llamados por su nombre y reconocidos por sus juegos infantiles, inventar la guerra para terminarla porque los del bando contrario decidieron jugar a las canicas era la estrategia común y más arriesgada.

Un abogado, una poetiza conjugando el pasado en presente, un político aparentando ser amigo mientras gana, una madre cargando su pequeña hasta que envejezcan, una líder sindical sin sindicato, una loca coleccionista de carcajadas, una monja, una viuda con un perrito y una rica sin memoria serán quizás en el juego de grandes; juego en el que a pesar del cansancio no podrán cambiar por otro ni abandonar como se dejaban las piezas del catapis sobre el anden cuando pasaba el sacerdote misionero repartiendo estampitas y medallitas de San Benito.


Nunca aprendimos a leer los que vinimos luego, ni a jugar en la calle, ni a soñar en colores, ni a descubrir el mundo en blanco y negro, en mi presente está mamá viviendo su futuro y en mi pasado están sus amigas jugando a las muñecas.

lunes, 2 de marzo de 2009

HASTIO ÚLTIMO




OJALÁ FUERA EXQUISITO MI CADAVER

Siempre quiero que seas mi luz, he probado a caminar de prisa, viajar por el río,

y luego con los pies mojados elevarme y darme cuenta que todo lo que tengo para vos

es tan lento que no va con tu velocidad, que no vale lo delicado,
ni lo tratado con dulzura, porque lo que hay es más de lo que se puede ver.

Siempre soy niño y cuando llegas me vuelvo grande
Cuando te vas elevo cometas y me llevan con ellas
No ves mis acrobacias de luz, no entiendes mis muertos.

Y aunque no detengo nada, feliz al hombro sigo con lo vivido.

¿De qué tengo que darme cuenta?

¿A quién más tengo que retar los domingos infernales

En que el miedo empieza desde las 10 de la mañana

Cuando no estás del otro lado del teléfono?

Y lo vivido es nada con lo que queda por vivir.

¿Qué de lo que llevo dentro de mí es mio?

No me quiero engañar más,

Mis caminos se abren solitarios; fueron trazados

Para un solo caminante, entonces no entiendo

Por que insisto en que vengas y camines conmigo.

Con todo lo que me queda por ocultar no hago otra cosa que

Abonarle al patán que nace en mis ademanes

Y muere en mis palabras.

Cansado de tanto tratar que el amor que soy sea entendido por el corazón que eres.

Consiente de lo que me falta enuncio solo lo que me sobra,

Esas bocas de ocasión donde he dejado pistas

Del amor que no te doy,

Del después curador que tanto auguro a las justificaciones...

Tonto soy... pero sin excusas.

No tengo más que una tarde de musas trastabillando

En las paredes del seso y las palabras ahogándose

En el güisqui barato que ahora te reemplaza.

Soy un pleitero de calle insensible.

En la lengua prohibida que aprendiste entre mis junturas,

Está esa amortización de excesos

Ese miedo que nos heredó la doble vida.


-Por falta de pruebas no me odias más-

Y por manía de ser buena no te arrepientes del todo.

Aunque no volverás más a esos días en que los hijos eran conjeturas

Que morían en la prueba de farmacia

Que felices arrojábamos a la basura.


¿A qué le pega mi puño triste y violento

Si nada hay tan fuerte como tu ausencia?

Qué traspaso con la rabia si no quedan fuerzas,

¿Dónde cobrar la inversión de juventudes y años

Si ahora te veo más vieja y cansina a cuenta

Del desfalco de mis culpas?

Si de nada nos queda huir y ocultarnos entre otros

Si las heridas propuestas como ejercicio de aprendizaje

Nunca enseñaron la sanación,

Y ahora prisioneros del no querernos

Todo nos advierte que mañana no tendremos a quien no querer.


Ahora vivimos del invento,

las madrugadas y las tardes que empiezan en la

Noche adolecen de corazón.

Antes de creer que eras tan mía

Sabía que nunca lo serías,

Ahora cantando bajo la lluvia que provoco

En mi solaz fácilmente perturbable te veo alejarte

Y yo tan Bueno, tan de casa, tan religioso

Tan de vos voy muriendo como quiero que mueras

De una vez por todas

Antes de acabar este trago ultimo que me queda.

Por que de lo contrario no sé como más evadir mis reclamos

Disimulados con la fragmentación de este poema

Que siempre soñé llegara a vos.

Los imposibles siempre han sido mi rutina,

Los delirios voluptuosos aturdieron bastante mi módica

Astucia.

Al resumen de las jornadas nadie tuvo un detalle

Cuando caí enfermo de dolor de vida.

Ante los saberes acumulados el destino

Suele cambiar el tema de la discusión.

Ha que llorar pues al cabo de estos versos tristes

Que aún no he podido rimar,

De estos espejismos de las menganas que

Tanto memorizas

De una promesa de amor que nunca llegó

De un pobre pueblerino que entendió la ciudad

Entre tus brazos.

Y para qué llorar ahora mientras te dejo partir,

Mientras deserto de tu pecho pequeño

Y tus caderas donde caben todos mis universos

Y de tus manos donde siempre quise ser más que un fulano

Que habla a duras penas la lengua con la que me provoqué

Tus mejores humedades.,

Esa ingenua adolescencia que tanto me volvió un demente

Y me enseñó a mentir para no coronarte con las espinas

De mis crucifixiones.

Ser tan grande mujer para un aturdido que se hace llamar poeta

Es difícil cuando no se requiere escribir para habitar tu verso.

Y no escarmiento

Se que desde hace muchos años y me lo enseño un poeta

Siempre es nueva la luz.


Andrés

CATÁLOGO INCOMPLETO DE PREGUNTAS SIN RESPUESTAS

  Inventario de sonidos que nunca existieron, pero que alguna vez escuchamos.  Este es un inventario de sonidos que nunca existieron. Por e...