miércoles, 26 de octubre de 2011

MOTIVOS PARA UN CUENTO


Eran mas los motivos para huir, pero decidió quedarse,
se acostumbró a las diatribas vespertinas, al camisón de media luna,
a la boca de alquitrán y al cabello enmarañado asaltando su rostro.
Miró con Tranquilidad la puerta entreabierta, divisó las dalias guindadas a la cornisa del cielo-raso; sonrió para si mismo y murmuró dos sutiles maldiciones -las cosas podrían ser peores-
Le quedaban algunas cosas en las que podía tener autonomía; sus pensamientos, la yema de los dedos, el rabillo del ojo, la capacidad de crear zozobra, el abandono y un par de gatos.

Instalado en su tragedia personal, dejó caer su humanidad en la mecedora y entre arrullos
fue entrando en el reino de los silentes.

Andres Restrepo
22-06-2010

miércoles, 19 de octubre de 2011

KARMATA RUA
















Me quedó el desconsuelo de mi época
que es la herencia de mis ancestros,
me quedó el pánico a la noche,
al arco iris y al río.
Y cuando pensaba que nada podría ser peor
los Jaibana del mal me regalaron:
La camándula, el pecado, la ostia y el crucifijo.
Revuelto el Juicio con la cordura y
el corazón con el entresijo.
me queda por creer que esos espíritus
a los que tanto temo,
los invente yo mismo.
AR

21 de Agosto de 2011

miércoles, 5 de octubre de 2011

OPORTUNISMOS


En ocasiones me revuelvo tanto que siento en mis manos otras manos
y en mi caricia otras pieles,
Suben gusanos a mi cama y revolotea en mi pecho un corazón prestado,
se hacen luces de bengala mis ojos y despierto en el menester de una vecina
que sopla caracoles en la madrugada.

En ocasiones me revuelvo tanto que me enfrío y doy sorbos amargos,
la vida sonríe, corre, vuela; manadas de aves anidan mi esperanza y canto
en silencio las canciones que no escribo.

En ocasiones me reinvento tanto que olvido la idea inicial,
el asunto que me convoca al encuentro con migo mismo,
el por qué insisto en el ser que no quiero estar.

En ocasiones me revuelvo tanto que no diferencio mi cuerpo del otro;
del que me acompaña y cuando quiero volver al mio, duelen las coyunturas,
los brazos, los labios y la tarde entera.

En ocasiones, solo en ocasiones.

Andrés Restrepo
octubre 1 de 2001