jueves, 9 de agosto de 2018

ABEJAS


De niño tenía miedo a dos cosas, a que mis papas se murieran y a las abejas. El primer miedo se fue disipando con el advenimiento de los años, la madurez biológica  me fue enseñando que podemos vivir sin los papas, ya no oro para que estos no se mueran, en cambio me entrego al disfrute constante de su existencia, haciendo una fiesta de cada día así no esté a su lado; el segundo temor fue muy bien infundado, la televisión estaba llena de programas que advertían que las abejas eran asesinas, enemigas del hombre, en mis recuerdos está una película llamada “Enjambre” (1978) que contaba cómo una gigantesca nube de abejas llegaba de África a un pueblito de Texas matando animales y humanos, sembrando el caos y el terror ante mis ojos de niño televidente. Sumado a esto en la torre del Santuario del Corazón de María (que ahora llaman de la Madre Laura) y en la misma imagen de la virgen, habitaban enjambres que en una oportunidad alguien las molestó y salieron al ataque, aún no he sabido porque después de embestir al Padre Luis Romeu se dirigieron  a mi casa, y a mi mamá que estaba en el patio la cubrieron, y si no es por un vecino que la socorrió el miedo numero uno de esta historia habría sido un hecho y no una anécdota; setenta y siete (77) aguijones les sacaron de la cabeza los médicos y una semana después cuando se peinaba le seguían saliendo, nunca se explicaron como no murió.  

Siempre he reconocido que la principal formación en mi vida la he recibido de la televisión, todavía en la universidad a mis estudiantes suelo incluir de referentes a los Simpson, a la par con Lévi-Strauss para hablar de la importancia de la miel y el tabaco en la construcción del mito y los imaginarios que han acompañado al hombre como sujeto cultural. En fin, siguiendo esa línea diré que por un tiempo la abejita maya me ayudó a mediar un poco la fobia por estos “avechuchos”, pero luego apareció José Miel y este si fue devastador; aumentó los temores a la muerte, la soledad, a los ejércitos de avispas, las arañas peludas, los escarabajos malvados, casi no me alcanza la juventud para reinstaurar una mediana salud mental, las personas de mi generación entenderán perfectamente.

A casa llegaba la miel en botellas de aguardiente, de pucha y de media pucha, “juepucha” me gusta esa forma de medir, el diccionario de la RAE dice que pucha es otra cosa, pero me gusta la palabra; en ocasiones la miel se cristalizaba, se metía la pucha al baño de maría y volvía la miel a su estado natural, yo no tenia el entendimiento de que esa miel era producida por las abejas, yo creía que era otro producto de la fabrica de licores, de niño uno ve las cosas como son.

Mi último encuentro televisivo con las abejas, fue en una serie llamada Black Mirror, en el capítulo llamado “Odio Nacional”, se narra como un hacker controla con fines perversos a unas abejas robot que fueron diseñadas para suplir la desaparición de estos insectos.

Para no espantarme mas y no dejar que sea solo ese medio el que me ilustre una vez mas, me puse cita con un experto, quien me aleccionó en el tema y me dejó estudiando y antojado de saber mas de las abejas y de mi medio ambiente, que de la parrilla de programación de los nefastos canales que se ofrecen hoy día.

Olmedo lleva 35 años conviviendo con las abejas, son su pasión pero sabe que no se puede confiar, sabe tratarlas, conserva los protocolos, las colmenas deben estar mínimo a doscientos metros de caminos, viviendas, alejadas de cualquier tipo de actividad humana o animal, si las abejas desaparecen también lo hace el hombre, pero mas fácil desaparece el hombre que las abejas asegura Olmedo.

Cada región tiene una flora especial y esta es la que le da las características a la miel, su sabor, color y aroma, la calidad de la miel se relaciona con el tipo de floración que haya en el momento, una miel de buena calidad debe tener menos de un 15% de humedad; Jericó no es un lugar optimo para la apicultura en términos de rendimiento, pero se sacan mieles de excelente sabor y aroma, la miel cuando se cristaliza no se daña, de hecho ese es su estado natural, la miel tiende a cristalizarse.
Desde niño Olmedo ha vivido en pos de las abejas, ellas le han enseñado mucho, incluso mas de lo que los libros cuentan.

Ordenamos agua aromática y café y sigo aprendiendo, como lo mío es la música pregunto por el sonido de las abejas, ellas producen sonidos distintos con las alas, de agrupamiento, pecoreando, que es cuando están extrayendo la miel de la flor, cuando viaja el enjambre, cuando exploran, cuando están irritadas, cuando andan en la oscuridad, esto solo ocurre cuando se dispersan por algún acontecimiento.

De la abeja también se ocupa la aerodinámica, la estudian porque los ingenieros no se explican como hacen para volar, debido a que su cuerpo es muy grande en relación a la pequeña dimensión de sus alas, si una abeja en pleno vuelo escucha sobre las leyes de la aerodinámica, se caería, dice Olmedo con una leve sonrisa.

Las abejas además de polinizar, de fabricar la miel, de ser estudiadas por su vuelo, son utilizadas en la apiterapia, se usan las apitoxinas de su veneno en el tratamiento de enfermedades como la esclerosis múltiple. También se ha vuelto una práctica  el apiturismo donde se hacen visitas guiadas a las colmenas, se sensibiliza y se degusta.

Finalizamos el encuentro, fue grata la conversación es necesario despertar la conciencia de que las abejas no son malas, es menester del hombre protegerlas, en su conservación puede estar su futuro, si ellas se acaban se acaba la comida. Hay personas que queman los colmenares, el uso de insecticidas también cumple un papel esencial en su desaparición; la abeja es el animal más defensivo del reino animal y el segundo más laborioso, pero hay prácticas humanas ante las que ni con la inteligencia y el trabajo se puede sobrevivir.

Olmedo vuelve a su colmena yo tomo un bus y regreso a la ciudad intentando recrear un nuevo zumbido en mis alas.




CARLOS ANDRÉS RESTREPO ESPINOSA

viernes, 15 de junio de 2018

UNA HISTORIA CON TIEMPO




Imaginamos la existencia y para tener control sobre los acontecimientos derivados de dicho acto aprendimos a dominar el tiempo, así satisfacemos las expectativas de felicidad, las aspiraciones de tener una vida armoniosa. 

Una forma de medición del tiempo es la cósmica, cuya menor unidad es el día, y el otro el más abstracto es aquel que se funda en la hora, dando así origen a una suerte de instrumentos desde los más antiguos cómo relojes de arena y de sol o clepsidras, hasta relojes de torre, de pulso y ahora los celulares que contienen en una aplicación todas las posibles formas de medición del tiempo. 

Poder medir el tiempo posibilita una mecanización del hombre en lo colectivo e individual, queda sometido a una manipulación tan sutil que posiblemente no advierta y considere normal, ya que no tiene reparo en justificar sus fallas o inconsistencias en que no le alcanzó el tiempo. 

El tiempo en los relojes es una ilusión, el de los calendarios obedece a una función social, pero sujeto a los ritmos del universo.  Detengámonos en la noción del tiempo que nos da el reloj, en verdad cuando decimos espérame un segundo o llego en cinco minutos, ¿somos totalmente consecuentes con cumplir cabalmente con dichos tiempos? 

Si pensamos en la medición del tiempo ligado al día y la noche, sería más cómodo, decir llego en la noche, salgo al amanecer, pero los signos que ocurren durante el día y la noche, desplazamiento de la tierra reflejado en la bóveda celeste, fases de la luna y del sol, movimiento de las mareas, permiten que el hombre haga una medición más exacta y así tener un aparente control del universo. 

Las primeras formas de medición del tiempo estuvieron bajo el control de los sabios y poderosos en forma de calendarios en las culturas babilónica y egipcia. 

En la Roma Republicana los sacerdotes tenían el control del tiempo, agregaban o quitaban días del calendario de manera arbitraria con interés económico, pues las calendas las movían a su antojo, para adelantar días de pago de deudas o intereses y se justificaba esta maña por el desajuste entre el año romano y el solar. 

En el medioevo se da el paso del control del ritmo del tiempo del poder cívico al religioso, pasó de indicar los cambios en las actividades públicas a un tiempo rural o campesino basado en las activistas agrícolas y ganaderas, el control efectivo lo hacían los monasterios mediante la campana que servía de aviso de las horas canónicas, sobre las que se establecía la duración y pausas de la jornada laboral, al final, en la revolución industrial los relojes terminarían en lo alto de los templos convertidos en el instrumento de medida del paso del tiempo por excelencia. 

El reloj publico en las ciudades europeas se convirtió en el centro rector de la organización de sus ritmos diarios a tal punto que cuando una ciudad era sublevada lo primero que hacían era castigarla quitándole su reloj o campana que era percibido como símbolo de poder.

El sábado 28 abril del 2018 alrededor de las cinco de la tarde se escuchó un estruendo en la catedral de Jericó que alertó a las parroquianos quienes corrieron hacia el atrio para saciar su curiosidad, al entrar se dieron cuenta que el cable que soportaba una de las pesas del reloj se había vencido viniéndose a tierra con todo el peso de su tiempo, abriendo un boquete en el piso del coro; siguiendo su recorrido hasta llegar hasta la entrada del campanario, cerca de la puerta de acceso a la nave izquierda, aquella fue la ultima hora del reloj que tantos años acompañó a los habitantes en su devenir intimo ligado a historias cotidianas, citas, compromisos, pactos, aquí como en la Europa de reyes y señores el reloj fue el motor que organizó los ritmos de la vida, sus campanas resonaron en la frecuencia de cada palpito de sus habitantes, por eso y es comprensible que a muchos visitantes o extranjeros les incomodare su constante sonar, les desespera, no soportan que les recuerden cada cuarto de hora que tienen menos tiempo por vivir, en cambio los lugareños celebran que la vida haya sido gastada y disfrutada en estos parajes donde vivir es por momentos tan independiente del tiempo que la inmortalidad campea por ahí en esquinas, calles y jardines.


El primer reloj del que se puede dar cuenta lo construyó y donó un mecánico vecino del pueblo, el Señor Pedro María Velilla, su máquina perfecta del tiempo tenia tres muestras que indicaban: año, mes, día, hora, minutos, segundos y fases lunares, fue instalado el 10 de abril de 1892, de este primer reloj no se sabe que destino tuvo después de la demolición de la antigua catedral, el reloj actual donado por Salvador Abad en 1923, fue traído de Frankfurt Alemania y estuvo en la Curia, luego en el planchón de la catedral al frente de la notaría, en una torre de madera a la que se accedía por unas escaleras de guadua, para el año de 1962 finalmente fue instalado en la torre de la nueva catedral por el Señor Simón Pedro Estrada bajo las instrucciones de un técnico alemán, el señor Estrada fue el encargado de darle mantenimiento y le sucedió en la tarea su hijo John Darío desde 1967 hasta el 31 de diciembre de 2017.

La persona encargada de dar mantenimiento hasta el último latido del reloj fue el señor Juan José Román. El reloj se aquietó, ahora el tiempo anda suelto, haciendo de las suyas con su vértigo de siglos estelares, las campanas no anuncian las horas idas, pero se ha vuelto más notorio el envejecimiento de los habitantes del pueblo.

Ofrezco las fuentes que sirvieron para este viaje en el tiempo.
Revista Jericó Número 36 del 2001
Datos ofrecidos por el señor Jhon Darío Estrada Hijo de Don Simón Pedro estrada.
La organización social del tiempo, en Historias del Tiempo del Fondo de Cultura económica
El orden de la memoria de Jacques le Goff
CARLOS ANDRÉS RESTREPO ESPINOSA





miércoles, 6 de junio de 2018

REGRESO DEL AMAZONAS



TRES CANTOS


1.      ¿BAILAMOS?

Después de todo, que más puedo robar para volver canción cada paso que di ó deje pendiente. Dejo mi abrazo. El secuestro que hago a este sol que no me conoce, pero que desde siembre he visto.
Provengo del verde más profundo que duerme sobre las montañas que parecen gigantes languideciendo la espuma de la luz.

No imagino como rondar estas pieles que se disponen para el amor; tranquilas sin suciedades  sin profanar nada… será que no me conozco realmente ya que estos espejos me devuelven un ángel y yo sintiéndome tan solo hombre que busca su sal en el desorden.  Traigo mi corazón en el bolsillo y de querer volar entre lo que me asombra más me pierdo en la frente de la tarde que me hace diferente con otra sombra.
Vulnerable, nombro los amores que me apresan; dejo en mi abrazo un poco de lo que tanto robé a tus días de conjuros, de danzas de pinturas en el rostro, de florecitas ofrendando su color para iluminar con sus trazos los escondites donde aseguro mi miedo a ser descubierto por la luz de una boca.

De tanto mirar si lo que había era cierto, una voz terminó por contestar que las palabras crean lo que dicen; el dolor es la distancia, el cansancio de buscar lo que desde siempre estuvo aquí y yo con el alma rota de inventarme lejanías. Ahora uno los pedazos en que me he fragmentado, los sumo en el centro de una maloca con los labios en el borde de un totumo, con la bebida que lleva más adentro, más profundo, que lleva más.., solo tengo estas partes que parece se juntan después de todo.  Al fin.

¿Bailamos?, mueve tu cintura para allá y para acá, más para allá que para acá no vaya y sea que te choques con la mía y chisporroteen tus ganas y quien sabe alguna chispa caiga sobre las cosas que suelen arder y ¿quién nos apaga?, -mueve mas rápido los pies- perdona que me derrita en tus manos, es que la humedad tropical tiene sus inconvenientes, -dame tu mano-  déjate llevar, demos una vuelta, ¡qué bien! aprendes fácil, se llama “Pagode” pero debes pronunciarlo pagoyi para que sientas la saudayi que deberás escribir saudade para que te crean,  es un baile de Brasil pero es de nosotros que no somos de Brasil,  y somos de aquí.
No te tuerzas del camino deja que las manos se abran como alas al sol y ve girando despacio al compás de lo que escuchas, ¿y si los latidos de mi corazón no me dejan oír? Sabes tanto de lo que sabes y yo tan sin nada tan sin todo. ¿Bailamos otra vez? –luego debo seguir huyendo a mi encuentro.

Falta algo. Bailar esos tamboritos, descalzar el afán, sentarse en la oscuridad con una lamparita que apenas permite ver las siluetas de las cosas que se dicen. No levantar la voz sino es para gritar de dicha, no ponerle precio a lo que es libre, no ver lo pequeño como menos, no decir verdad, ó cierto es, no jurar en vano las lágrimas que brillan bajo la noche, no decir yo se quien soy por eso te cuento.  Vaya si nos falta poco, yo soy solo quien quisiera ser y a veces no se si quiero.

La luna nos besa entre el capinuri. ¿Quién nos oirá si le cantamos a sus raíces? ¿Quién responderá del otro lado, si ahora la vereda esta ocupada sumándose a la velocidad del tiempo que inventamos para sentirnos útiles?

2. OLVIDAR Y NO CAER EN LA TRAMPA

Es de vital Importancia después de creer en todo, hacerse fantasía y ver romántico hasta la genuflexión intestinal de las aves del paraíso, recuperar la costumbre ascética que nos heredó mamá, el pragmatismo de Padre y la perversión de abuelita.

Nada de lo que veas te asombrará si no ocurre primero en ti cierta combustión, lo que hay es solo lo que ves, el resto es la impostura que aflora al entrar en relación; no caigas hijo en esas trampas,  atesora momentos antes de salir del encuentro, un día existirán las fotos que harán ese trabajo por ti y otro día inventaran el tele grabador de emociones y recuerdos que igual lo harán por ti. Asegúrate de que algo sea solo tuyo y nada más.

La vida es donde uno está no donde uno sueña. Los sueños no dejan ver el sendero. Vivir en la ilusión es un error. Se habita la casa que se tiene no la hermosa mansión que construyó el otro. Antes de dar la vida por el otro se debe dar la lucha por uno mismo. La existencia es su responsabilidad y suceder en ella su misión; no abandonar la nave es asunto de estoicos pero si se sabe llegar a la orilla nadando hay que arriesgar  el traje nuevo.

Todos mentimos, todos nos disfrazamos, todos manipulamos, todos recreamos actos circenses, todos decimos si, todos nos amamos, todos nos engañamos, todos creemos en que todo puede cambiar y todos estamos muy ocupados para hacer algo.

…Yo vi cuando usted me sacó las llaves del delantal después de abrazarme y decirme que me quería mucho y con sus hermanitos se fue directo a mi escaparate y sacaron el tarro de lata y se comieron las galletas que tenia allí para darle a sus primos que vienen de visita el fin de semana.  Advertí cuando dejaron de nuevo el tarro a la mitad, cerraron la puerta con sigilo y con la barriga llena volvió a mí y con idéntico abrazo me dejó de nuevo en el delantal las llaves y salieron felices a seguir sus juegos en el patio diciendo: esa abuela todos los días está mas atolondrada, lo que nunca sabrán es que el mal estomacal que les sobrevino fue por cuenta de el laxante que utilicé en los ingredientes por que desde siempre he sabido de sus visitas a mis territorios privados para desvalijarme de lo que atesoro y a ustedes sirve.
Así es mijito que cuídese de su propia malicia, que todos tenemos asuntos que cuidar de los que tienen mucho que pretender.

Visite muchos lugares y encuéntrese en las cosas vistas, pero déjelas en su lugar cualquier intromisión puede cambiar el curso de la historia y casi nunca estamos preparados para asumir esa responsabilidad.
No se deje apresar por la emoción hay que apresar la emoción, del resto se encarga el arrepentimiento..

3. PROYECTO VITAL

Viajamos entre los recuerdos que quedan tras la explosión de los saberes acechando. Cada segundo cobra lo que somos, nos sigue faltando un día para dar por hecho la sobre vivencia de un verso, conocer el niño que nunca fuimos y esperamos sea, pero de excesos aumentamos el peso en el dolor, de tantos ángeles pendientes de nuestros miedos la mitad le teme a las alturas, y nosotros intentando volar. Nos falta solo un don para querer  sobrevivir este día que termina con hollín en nuestras frentes apacibles donde antes se tendían todos los amarillos que sabía inventar el sol para volvernos su tarde de campanas, su horizonte de todas partes distinto; sol marginado por los besos que venían a iluminar esas oscuras fronteras donde entendíamos que nada seguía por que el límite era nuestro encuentro.
Ahora que el maguaré fue desplazado por una banda marcial que trepida desde lejos dianas militares y ritmos de otras guerras, ahora que quiero sumarme a su tiempo que sendero sigo a mi saber de otros menesteres. ¿Donde encontrar un maestro que enseñe a pintar sobre mis insensateces el color de mi propia vida? ¿Y por qué creo que debo aprender desde aquí y no desde la lejanía de mi origen?  Yo solo vine a refrescarme, a beber un poco de agua para calmar la sed no para quedarme a vivir. De que sirven mis estrategias, mis programaciones, la alocada cuenta de mis deberes, el rugido argumento de ese hombre que es tan respetado y temido. Cuándo me desarma una canción que resume el universo en una nota y no poder explicarlo. Cuándo un motor se apaga y se queda en medio del río dando vueltas a su merced. Cuándo una mujer ticuna reza en lengua y el cielo le responde en trueno. Cuándo sin didácticas especificas ni métodos pedagógicos especializados de enseñanza del arte los niños aprenden para la vida no para al producto, no para el ser o el tener, por que ellos ya son, ya tienen.  Qué gran riesgo se corre cuando uno sigue en la lamentable tarea de evangelizar, de iluminar con la redención del “proyecto de vida”…  como si uno tuviera muy esclarecido ese asunto.

La maloca siempre esta esperando,  solo falta dejar afuera las pretensiones, bajar un poco para poder ascender un mucho. La maloca que alberga las danzas, los cánticos, el sonido del menguaré que reverbera  -por suerte- en el pecho del que lo vive, el mámbe que conecta, vincula orienta y protege y sobre todo la palabra que nos da vida que nos sigue haciendo posibles.
Y luego cuando ya el ruido fundado muere en la apacible noche de ranitas venenosas y zancudos kamikaze; cuando no hay quién vea, cuando toda oscuridad es cómplice y cualquier asomo de luz no ilumina sino que enceguece y señala, cuando el cansancio se sienta a tomar el sereno y el afán se anula, algo empieza a alebrestarse, a retumbar en la cabeza, conflagra el pecho, nos eleva sin necesidad de crear alas; es el descubrir que la Maloca ahora es uno mismo.

Carlos Andrés Restrepo Espinosa


sábado, 2 de junio de 2018

SIBILINO


Macumba ba ba, olotre le le tre truhán tu vas
A jode Kalamari yoba escrabo yo gabo chambelé
Ni you ni yo, encalambre carcamal; ascende tumulto.
Barbarismo esquisitismo, yoruba ba ba.

Curaca, camina descalza la luna sobre el tabaco
Hierve el agua roja de chuchuguaza,
Repletos de ánimo los huesos estallan
Y las blanduras se menudean.

Tierra de fuego ocultas tu hielo en los astutos
Lugarejo de entrambos presagios, vives a la espera
De la mujer viajera que costura sueños.

Garbarini, gárgola, gandul, ganoso el sol
Nos siembra semillas de luz en las ideas
Saca jaraima jeraco della, buchi tru caiba
Mo ode buchi ome tuanita.

Je suis Ambacheque.

Miss, terio, gorja en el trampolín
Nadie salta, todos altos pocos bajos,
Ta-ta-ta… taaaan.
Zumba que te zumba el tín tín tán.
A media noche se cuecen los epitelios.

Tucupi ji ji ji, pícame la lengua
Pícame el hueco entre el pecho y espalda
¿Qué me esta quedando de tanto amarte
País de abuelos dormidos y sordos?

Ne me quitte pas

Andrés Restrepo



lunes, 7 de mayo de 2018

LA CITA



Sus tías insistieron, no diré que tanto, pero lo hicieron, querían que se diera entre los dos un encuentro, las tías a veces son así, de la nada te quieren meter por los ojos a alguien, - Debo reconocer que ese no es mi estilo, pero yo por ellas hago lo que sea -, me advierte del otro lado del teléfono, mientras trato de crear una imagen de su rostro con los fragmentos de sus mensajes y conjeturo el resto apoyado en mis fábulas literarias.

En mi vida había tenido una cita a ciegas. Casi no logra reconocerme, por mi cuenta vi a una mujer delgada, con el cabello recogido y con cierto porte de dama antigua, así que supuse que era ella; después de girar sobre sí misma, se alejó y regresó con un café, nunca reparó en mi presencia, se sentó junto a mí, se llevó el vaso desechable a la boca y sacó del bolso un libro que hacía mención de dinosaurios, política y ateísmos, - Esto sí que es una cita a ciegas -, me dije.

Allí estaba yo un tanto absurdo, no soy ningún muchacho bueno, ni digno de honor, ni rebosante de méritos, soy un hombre común haciendo uso de su pesimismo cotidiano, en un encuentro con una mujer inesperada, prevenido, pero lleno de curiosidad por saber quién se escondía tras aquella mujer en apariencia simpática.
Me había adelantado un poco y la busqué en una red social, en su foto de perfil aparecía una rubia con unos intensos ojos color miel y una sonrisa de manantial, lucía una gorra de béisbol de la que surgía una abundante cabellera “toda una mata de pelo”, como dirían mis tías (que también las tengo, pero que no fueron convidadas a este cuento); se alcanzaba a ver la mano de un hombre que se asomaba un poco sobre su hombro derecho, la foto había sido recortada, como mandando un contundente mensaje al mutilado.

Y allí estábamos, ella alta, con mirada irónica, ajena a toda pretensión, confirmando los adjetivos establecidos a sus ojos, sonrisa y cabello; toda una mujer, con movimientos finos, fluyendo con tal gracia que entre más ganaba altivez yo cada vez me convertía en un perfecto Don Nadie.

Fungí ser profundo para no darme por vencido y terminamos pretendiendo arreglar el mundo, nada novedoso, tomo un café negro sin azúcar, ella sabe dar cuenta de un mejunje de café con caramelo, arequipe y crema, como quien dice: ¿quieres saber que es lo único dulce en mí?  Ahí tienes.

Entremezclamos temas, yuxtapusimos emociones, ella dejo rodar un par de lágrimas en su mejilla, yo las deje rodar hacia adentro. Jamás imaginé tanta empatía, tal vez sus tías tenían razón, quizás Coelho, o Jodorowsky con su arsenal de actos mágicos, el caos poético de Stephen Hawking citado por ella cada final de frase me hacia un guiño.

Llego a creer el disparate de que el universo se toma el tiempo y mueve las fichas de manera compleja solo para que dos personas se tomen un café.

Para una mujer que no está ocupando su vida en ser bella, la hermosura le luce como un arco iris a la tarde de invierno, pienso. En silencio le veo hablar mientras desvía su mirada huyendo de mis ojos firmes y lúbricos.

Tiene en su haber una fiesta de colores danzando y al mismo tiempo porque es así de contradictoria, es una mujer nostálgica y amargada que huye de lo sutil porque sabe de sobra que es frágil ante un poema.

Nos levantamos del lugar, la despedida fue cálida, los dos sabíamos que esa había sido la primera y última vez que nos veríamos, basta un encuentro para saber quién es el otro y aquella encantadora mujer no era para mi vida.

Yo que no soy tan caballero tomo mi sombrero imaginario lo pongo en mi pecho y hago una venia, el universo conspira, empiezo a ser optimista, y unas ganas de no decir adiós me pueblan, empero doy la espalda apresuro el paso y mientras camino saco el celular del bolsillo de la chaqueta, busco su nombre y le doy bloquear y eliminar contacto.


Carlos Andrés Restrepo Espinosa


lunes, 30 de abril de 2018

VISIONES



1.      MEDIA HORA DE CAMINO

Un segundo son diez minutos sobre el tiempo y las distancias se cubren a menor rapidez pero son las mismas; los relojes no sirven, se mojan, se humedecen; los computadores se llenan de miedo y la manigua enyerba los genios. Nadie desespera.   Quien tiene afán es su propio verdugo; nos reunimos temprano para que el día rinda, como si este se pudiera estirar, como si las cosas fueran de otro modo por ponerse un vestido rojo y no azul. Se llega antesitos de…ó despuecito, pero puntual nunca.  ¿Quién puede ser puntual cuando el tiempo no existe?

Vaya hasta donde nace el río; puede tardar media hora de camino, pero el camino se mide por kilómetros no por segundos; recorrer un segundo de carretera puede ser un siglo de kilómetros, cuando se camina se piensa y el pensamiento es mas veloz. 
En ocasiones el rio nos deja y sigue otro sendero, -Vaya pues rapidito para que no lo coja la oscuridad, si anochece muy temprano entonces enciende una vela, pero llegue que lo estamos esperando-

Abracadabra las patas no son de cabra son de caminante cansado, la media hora se convirtió en cuatro horas de recorrido a pie limpio,  limpio cielo que nos cuidó de los ruidos de adentro que tanto atormentan y de los de afuera que solo amedrentan.

La selva es así.  A veces ni nos advierte,  otras nos achata y confunde. Pero hay quien la sobrevive y vive.

A media hora de camino están los amigos indígenas esperando a que lleguemos para empezar la fiesta; ya disponen el abrazo, el mambe, el ambil,  la chicha y la risa porque se ríen y hablan cosas que uno no entiende. Ellos se ríen. Cuando uno creía que toda la vida se estaban riendo de ellos, nos dimos cuenta de lo contrario; ellos si saben de su risa porque se entienden; su risa es entendimiento.

No es difícil llegar a tiempo si entendemos que a pesar de las distancias siempre estamos a media hora de camino;  la distancia y el tiempo también son entendimiento.


2.  KILOMETRO 11

Magnolias y Rezos

La abuela está sentada sobre el piso de tabla, algo en sus ojos  brilla más que la luz del día.  Dice que ora a Dios,  para  que los cuide niños blancos y bonitos.  -Usted con ese pelo largo se parece a nuestro señor Jesucristo-. Y sonríe la anciana mujer tendida en el entablado, desde donde es reina, ella solo tiene que permanecer allí, desde siempre y nadie lo sabe está orando por todos los niños blancos para que el mal no les haga daño; hay mucha gente mala, la abuela come su cazabe mientras conversa, la abuela que huele a selva por que ella es la selva y tiene su misterio, reza, sabe el padre nuestro y se santigua, bendice también a los suyos, pero le parecen mas lindos los blancos por que se parecen a nuestro señor repite la abuela y sonríe . Ella sabe que nosotros solo estamos de paso y quiere que volvamos, por eso nos abraza y dice que su casa es de todos y que Dios y la Virgen los acompañe. La abuela Huitota nos lo dice.


Menguaré y Conversas

El elegido toca el manguaré. Él tiene el son, él tiene fuerza porque el mazo para golpear pesa tanto como la razón para escucharlo, pesa como un cargo de conciencia y para colmo son dos.  Cada mazo nos recuerda que escuchar al manguaré es conciencia pura.

El elegido sabe el ritmo,  qué tocar, porqué tocar y hasta cuando tocar.

El manguaré son dos troncos de árbol pesados, gigantes, suspendidos por manilas a un andamio de madera y cuando no es tocado sirve de cama, recostadero o caballito para los más pequeños, tocar el manguaré es fácil, se agarra con fuerza el mazo, se descarga con ímpetu sobre el tronco ahuecado y listo suena. Un tronco representa a la mujer y el otro al hombre, les llaman macho y hembra; la hembra es la más grande y de sonido grueso y el macho es el más pequeño y de sonido delgado, algunas culturas no se mienten.

El manguaré está en la maloca y allí también está el mambeadero (lugar donde se mambea[1]) se baila, se canta y se cierran círculos; sobre todo si en este lugar se inicia algo es vital regresar y culminarlo; sueños, proyectos, ideas, pensamientos, cuentos, imaginaciones y conjeturas; todo lo posiblemente imposible,  se debe regresar y cerrar por lo menos el pacto, el vínculo, porque  las palabras que se pronuncian en la maloca son sagradas y eternas.

Imágenes y Edición

Todo es memoria,  alguien dijo que el pueblo que carecía de memoria debía hacerse una de papel, pero los tiempos cambian y el papel se pone amarillo, es un suculento plato para las polillas y antes de que la memoria de este pueblo se vuelva alimento de ciertas larvas intelectuales debemos apresurarnos a inventar otra memoria.

Un Indígena Uitoto me enfoca con su cámara, el lente sale de su cabeza como si fuera un ciclope y me enfoca, es un oráculo moderno, sabe qué pasó y aunque el futuro lo puede intuir, cada vez que desea va al pasado y viaja por las imágenes de lo que fuimos y entonces nos recuerda hasta los gestos que tuvimos cuando tomamos una decisión.

Una cámara de vídeo sirve para hacer vídeos, los vídeos atrapan situaciones, guardan pedazos de vida en movimiento. Se trata de una cinta que va grabando el sonido y el audio de nuestra identidad presente, así, nuestros jóvenes del futuro verán como fuimos los jóvenes del pasado.

Pero la memoria no está a salvo del todo ya que a la cinta le dan hongos, si se hace el transfer a un DVD este se puede rayar ó quebrar, ¿entonces? ¿Qué hacemos con nuestra memoria?, pues vivirla, que cada quien construya la suya a su tiempo y sigamos jugando con las herramientas cuya utilidad está en que facilitan, no en que salvan y póngale mucho cuidado a la edición que cambia los hechos y cuenta otros.


3.      RECETARIO

  • Si vas a tomar sopa no olvides echarle Farihna. La yuca es brava pero no regaña y en cambio alegra la sopa.  Si de felicidad estas antojado entonces no escatimes en agregar bastante ají; el buen ají que la gastronomía ha olvidado, el ají que además de ponerle picante a la vida ayuda a centrar la atención, a elevar la conciencia; te abre al disfrute de lo que comes y de lo que queda pendiente, lo puedes comer con hormigas (cutupi), pero mi preferido, es el de araza: es la picada mas dulce que me he picado en mi picada vida de ajisero.

  • Para la nostalgia y la tristeza sírvase un buen vaso de jugo de copoazú en leche; un milagro de la divina  naturaleza esta mixtura, y si le mezclas cachaça, tendrás un elixir de luz verde como el color verde de un cóctel de copoazú para iluminar las bienvenidas.

  • La carne de Borugo sabe a cosas de la vida, se puede terminar lleno de vacíos, llorar, cantando melancolías, imperdonable no probarla. El pescado cocinado en hojas de plátano es una delicia nunca superada por una salchicha de soya ó cualquier invento advenedizo que nos  alargue la vida alejándonos de los sabores que la describen.

  • Fundamental beber al día 10 güirazas de chicha de yuca, espesita, refrescante y rebosada la totuma comunitaria, por que beber agua puede ser perjudicial para la salud.

  • El cazabe es bueno entre comidas, antes de ellas y después de ella. El cazabe es la comida.

  • La carne de Manatí es la mejor.  Tiene tres sabores dependiendo de la parte elegida; puede saber a res, cerdo ó pollo, pero esa no es bueno comerla, -no la coman- es pecado, delito, ignominia atreverse siquiera a imaginar su delicioso sabor. La variedad de platos que se preparaban con estos hermosos animalitos fofos y entrados en kilos  que recuerdan una reunión de tías, es un acto imperdonable; por eso olviden que mencioné lo apetitoso de sus variables carnes al igual que a mis tías.

  • Los chocolates son buenos, los garotos se consiguen baratos, muy económicos. Pero no se fíen, siempre las cajas traen en su interior decepciones; mejor regodearse con el dulce de castañas, es casero y sabe a postre de abuela.

  • Una buena comida deja sensación de no ser el mismo, tras la libación de jugos hechos con frutas cuyos nombres no se aprenden a pronunciar; el hambre mengua  pero el apetito persiste. El asunto con la buena mesa es que aquí se come sin mesa, se va al alimento como quien va al encuentro con el aire, como quien entra en casa buscando saciar la sed y se queda viviendo en ella.

Comer bien no es vestir de etiqueta, comer bien es fluir con el alimento, entrar en contacto con lo comido como dice el cuento.

Carlos Andrés Restrepo E




[1] Mambear: llevar a la boca polvillo de coca mezclada con hoja de yarumo y depositarla entre las muelas y el cachete y dejarlo allí hasta que se convierta en una bolita y acto seguido estarás mambeando.

martes, 24 de abril de 2018

DEL AZUL, CAEN AMARILLOS


  1. ELEMENTAL

No es maligna la manigua, la semilla crece donde el sol la confía, los hombres en retorno del día son sabios, cantores sudorosos de la amistad elemental, abrazo del todo con lo singular. Credo. Todos son uno, la unión es innecesaria porque no conocen la separación, las rupturas  de haber ocurrido fueron sin quiebre.

Silba la selva, musita el río, de gorja el arrebato matutino de no se sabe quien; a veces parecen voces humanas perdidas o encontradas entre los castaños, otras oleadas de pájaros petimetres que se exhiben con sus caprichosos colores para decirnos: solo pienso en ti.

Solo se sucede quien se vuelve aroma, aquí si uno no huele no existe, el principio es: soy aroma luego existo, así es bueno dejarse penetrar por la humedad, es justo no combatir con el sudor que aligera la carga de la vida, menester indiscutible ser parte de la oleada, ir y venir entre las demás cosas que a la vez ocurren y se desplazan incluidas las personas. Es de vital importancia eliminar cualquier presencia farmacéutica de la piel del cuerpo, ya que la piel de la selva te cobija, de esta manera tu epidermis ya no será tuya sino la de todos, serás parte del todo, es un buen principio de habitar, la extraña nunca será la selva, ni raros sus habitantes, ese pequeño y significante pecadillo siempre será del que llega con toda sus rarezas e incapacidad para sentirse parte del aquí.

Llega la hora, Madruga el río a dibujar sus meandros, todas la mañanas llegan los pescadores de su encuentro con la aurora, llega el baile, llega el canto ancestral a decir que el corazón esta triste, lo canta un hombre ticuna y lo poetiza el movimiento estático de una falda de yanchama en la que danza una guacamaya, llega la hora, llega el nacimiento, fluyen los recuerdos, emanan las palabras,  fuimos hechos para vivir y aquí nos lo están recordando.


  1. EL CANTO ANCESTRAL

Chocan las semillas guindadas al cuello de las mujeres ticunas, adornando sus muñecas, descansando en los talones, chocan las semillas amarradas con chambira a un palito que se agita entre las manos. Su constante cascabeleo emula a los pájaros, grillos y ranas, las mujeres son la selva, van cantando letrillas de sus ancestros, su voz es un préstamo de lo exótico y mas remoto de los tiempos,  a través de ellas se relatan otras historias que apenas alcanzamos a entender, se canta de un hombre que se volvió delfín, se canta de un niño que nació del vientre de una avispa, se canta de los pájaros que inventaron la mañana, se canta del almidón de yuca, se canta de la presencia protectora del mámbe, se canta del wito y lo que sana, limpia, quita, pone y repone y se cuenta que nada de esto es cierto.

Hay otro canto: cuentan que Andrés Coello y Pastora tuvieron un hijo, nació distinto a los demás, los ojos redondos y vivaces, hablaba en otra lengua, en su frente podían adivinarse centellas de agua, un poco desobediente, con problemas de memoria dijeron unos, apocado de ingenio -con indulgencia aseguraron otros-, lo cierto del caso es que su canto fue mas allá de lo que otros fueron, Carlos como fue llamado, Carlitos como lo nombramos posee en su cuerpo la pulsión que da vitalidad a lo que a priori parece endeble, trae el ritmo de las maracas y lo convierte en  movimiento libre, en vida pura, toca además la armónica, sonidos hereditarios que ocurren mientras son ejecutados porque nunca más se repiten de igual forma, levanta las manos agitando las semillas como exorcizando los oídos y limpiando el alma de prejuicios metodológicos, sacándole lágrimas al concepto disparatado de occidente en que un niño  con trisomía del 21[1] no es apto para hacer música y en caso de obstinación debe contar con la asistencia de un especialista en la materia, y en efecto Carlitos lo tuvo; unos padres ticunas ataviados con yanchama lo iniciaron en la música no para mostrarse en el concierto de clausura de fin  de semestre ante los demas niños que se pelean por ser los mejores sino para entender que la existencia es un tambor que nos suena por dentro y se vuelve fuego que sale por la piel para volverse sonido y baile, de los cantos que se cuentan este es mi preferido aunque me aseguraron que tampoco es cierto.

*
Emiliano Pinedo, pintó la idea y sus cinco amigos le ayudaron a colorearla, con tintas naturales plasmaron estructuras sonoras, los abuelos tuvieron muchos que ver ó tienen mucho que ver por que en cada canción los traen de vuelta y mientras construyen una música que llaman corridos pero que en nada se parecen (a los ancestros gracias) a los que nos heredó México; se dibujan en el ambiente alegóricas formas que danzan por oriente, Europa, África  y los territorios ignorados de su imaginación.

Bueno, esto digo yo triste mortal empantanado por  el juicio severo de occidente pues de entrada mis oídos lo escucharon todo desafinado, todo atravesado todo arrítmico, todo un “Caos Sonoro.”
Los 6 amigos son: Emiliano Pinedo en el acordeón, Humberto pinto en la guitarra típica, Leonardo Ahue en el rasca buche, Cesar López en las maracas y Fermín Pereira en la tambora.
La organología para emplear un termino técnico en la investigación etnomusical es bien particular si damos cuenta de que este tipo de agrupación es única y no obedece a un tipo de conformación popular ni tradicional, mi acercamiento entonces empezó a tomar visos de comprensión no por obra de mi bagaje musical ya puesto en entredicho, sí en cambio por virtud de la experiencia vital de estos músicos donde se focalizan muchas dimensiones del pasado y del presente cultual de la comunidad ticuna en esta región de la amazonía colombiana. En adelante me permití ocurrir como parte de la estructura de su música y esto creí entender: La presencia del acordeón en el grupo se debe a que el maestro Emiliano Pinedo lo encontró abandonado después de muchos años y recordó que su abuelo lo tocaba cuando el era apenas un niño, un acordeón de marca alemana traído del Brasil en el que se tocaban tonadas del país vecino, años pasaron y el artefacto sonoro entró en desuso hasta que terminó en las manos del personaje protagonista de este canto, pero para ese entonces los fuelles y los  botones ya no permitían los registros de otros tiempos; así que entró en reparación, primero con fibra de cumaré fueron remendados los fuelles pero el aire juguetón seguía escapándose en un desalentador gemido del vientre del acordeón, no hubo otro remedio que suturarlo con esparadrapo y aún así el Instrumento que era de acción simple, esto quiere decir que cada botón produce dos notas, una al comprimir y otra al estirar, solo quedo produciendo un ámbito de seis notas en acción casi simple, es decir que su daño es tal que al comprimir permite tres notas y al estirar otras tres y se acabó.

Pero las labores de Lutier del Maestro Pinedo no terminaron aquí, tras la reparación del acordeón y con la necesidad de agruparse con sus amigos construyó una guitarra “típica”, como el mismo la llama y aunque  describirla es un atentado contra la imaginación me permito a grandes rasgos definirla: Su tamaño es menor al de un tiple requinto con los que se hace la música carranguera,  y con cuatro cuerdas de nailon de pesca pero no es como un cuatro llanero, sus  clavijas de madera, el mástil sacado de un remo y la caja de resonancia de la madera mas fiera de la selva cuyo nombre el mismo constructor olvidó.
Las cuerdas quedan retorcidas formando una trenza sobre ellas mismas ya que el nailon es plano, antes de cada intervención Humberto Pinto hombre silencioso de rostro ceñudo  y enjuto ejecutante del mágico instrumento lo afina a fin de aproximarlo fielmente al temperado acordeón.
Imaginen entonces la misión del guitarrista, tratar de acercarse a los sonidos que el acordeón produce para crear unos acordes que acompañen las melodías  ancestrales que compone su director:
El resultado de la búsqueda de un acompañamiento armónico adecuado dio origen a tres acordes, nada alejados de las tres regiones armónicas de tónica, dominante y subdominante que cualquier estudiante regular de guitarra aprende en el primer nivel y  olvida en el segundo. Tres acordes que en mi vida había visto y que solo tienen sentido al ser referenciados con el anciano de fuelles remendados (me refiero al acordeón), tres acordes ingénitos, acordes de pocas palabras y todos los sonidos, acordes que se acomodan perfectamente a las variaciones melódicas que surgen en los temas acaecidos en cada respiro de los seis amigos, atentando una vez  más contra lo imaginado describo los acordes que Humberto plasma sobre las trenzadas cuerdas:

Primera Posición
Dedo 1 en la cuarta cuerda del segundo traste, dedo 2 en la tercera cuerda  del traste tres y dedo tres en la segunda cuerda en el traste cuatro.
Segunda Posición
Cejilla sobre las cuerdas 1 ,2 y  3 en el traste dos
Tercera posición
Cejilla sobre las cuerdas 1 ,2 y  3 sobre el traste dos (igual a la segunda), pero agrega el dedo 4 en la primera cuerda en el traste cuatro.

Estas explicaciones técnicas las describo con tranquilidad ya que se de antemano que no serán comprendidas por los neófitos en el tema musical y tampoco por los conocedores.

Como se llaman los acordes pregunté inocente y Humberto respondió: ¿Qué son acordes?

Basta entonces con decir que esta agrupación, creó una forma de hacer música con una estructura armónica propia derivada de la falla en el instrumento madre ó padre, haciendo una música particular, diferente y nueva.
Este canto ancestral tiene además un acompañamiento percutivo que añade a tantos elementos misteriosos ya enunciados una amalgama rítmica que va cuajando ó digamos tomando forma a medida que van ingresando, pues el primer instrumento que inicia la interpretación es el acordeón seguido por la guitarra, luego entran las maracas con un gesto conmovedor de César su ejecutante que estremece desde el entrecejo hasta los arbustos primitivos donde se escucho el primer grito humano, seguido el rasca buche y para afincar la estructura rítmica la tambora que valga mencionarlo se parece mas a un alegre de la costa atlántica que a la noción de tambora con la que se cuenta en la misma costa.
También estos Instrumentos de percusión fueron construidos por Emiliano Pinedo, director,  cantante y Luthier del Grupo los seis amigos de Puerto Nariño.
¡Ah! el sexto amigo es amiga, la esposa del maestro Emiliano que toca las palmas y se arrima al alma de quien la ve  en medio de una danza que encaja perfectamente en la música que inútilmente he intentado describir, frente a todo esto no  queda más que sentarse y llorar y después ponerse de pie bailar y seguir llorando la alegría de esas lagrimas.

Las mujeres cantan, bailan, tejen, sonríen, viven de fiesta, no envejecen por que sus voces son para siempre y desde siempre, los hombres pescan, van a la chagra, a veces sonríen, cuentan historias, están ocurriendo en un presente que parece pasado y tiene responsabilidad de futuro. Todos son el resultado del canto de un anciano, existen por que la música los nombra, aquí (se le cambian los preceptos a quien los inventa) me atrevo a decir solo existe quien es cantado.


  1. EN EL RÍO ME RÍO

La anaconda es un monstruo, no hay habitante del amazonas que no tenga una historia en la que no entre la anaconda como personaje principal, parece que aunque este animalejo prefiere como medio el agua para vivir su hábitat mas común es la tierra en los cuentos que se tejen y sospecho se improvisan cada que llaga un primíparo a estas tierras.

La anaconda conocida por los que saben de especies como la eunectes murinus gusta también de incursionar por las orillas y sus árboles devorando lo que encuentre a su paso desde ganado hasta humanos desprevenidos.

Hay en los habitantes del amazonas una acendrada vocación por infundir temor sobre la existencia de esta serpiente tanto que en los álbumes familiares siempre se cuenta con una foto de una anaconda tragándose a un hermanito, una tía ó a un turista desafortunado, esta manía los ha llevado a exagerar sobre sus dimensiones especulando, agregándole colores, mas ojos de los permitidos por la naturaleza y algunos hasta poderes de hipnosis, si la miras a los ojos te paraliza y si no la miras de todos modos te paraliza porque produce un silbido encantador que te atrapa, y si uno es ciego y sordo de todos modos esta perdido porque ella emana un olor tranquilizante que igual te encadena, amordaza y mata ya que después de la seducción viene la constricción y de allí no hay salvación, te conviertes en alimento de anaconda y en caso de que un grupo de soldados este cerca y ultime al animal de todos modos terminaras siendo una foto de álbum y  escarmiento para futuros turistas.

Pero por fortuna existen las enciclopedias que fueron hechas para saber de todo desde la tranquilidad del hogar, lejos de bichos y del peligro de las aguas amazónicas y en las que se dice que  hoy, se admite como longitud normal para una anaconda la de ocho m, a pesar de lo cual no es la mayor del mundo, que ni canta, ni tiene muchos ojos ni ha hecho un curso con Tonny Kamo y que su color verde olivo es verde olivo y no amarillo jirafa y que el record  de la más grande del mundo lo posee  una pitón asiática. Captura a los animales que se aproximan a beber a las orillas y mata por constricción[2].

No se sabe qué es mas peligroso si el animal o caer en las garras de los nativos que urden las fantasías mas estrafalarias como virtud de su lenguaje cotidiano para ver sufrir a los ingenuos visitantes.

Otro encanto lo tiene el pirarucú, gigante del río llamado también pez rojo gigante, un pirarucú puede alcanzar los cuatro metros de largo y un peso de cien Kg de peso, aunque este dato enciclopédico tampoco fue razón para que este escribiente cayera en la historia de un pirarucú de 10 metros de largo que volteó una embarcación y el valiente pescador tras forcejear con el animal logro darle de baja y mientras se estremecía en sus últimos estertores del reino de los vivos lo montó y logró llegar a la orilla donde muerto  el pez  el hombre lo  exhibió por tres semanas consecutivas, gigante del cual todavía a mi visita comí un suculento filete a saber de su pesca hace muchos años.

Este dato decidí creerlo para evitar matar la fantasía que con tanta dificultad creo en mí la fuente lugareña de la historia.
Si te quedas en el rió después de las seis de la tarde te puede ocurrir que un pescadito se te acerque y busque cualquier orifico expuesto ó no expuesto de tu cuerpo y ya instalado dentro empieza su festín, te devora de adentro para afuera, -a nosotros nos toco ver un delfín al que se comió este bromista pez, por eso le tenemos mucho respeto al río y cuando ha llovido ó a caído el sol casi nadie se mete al agua para no tener que lidiar con ese malestar estomacal-

Hay más famosos que servirían hasta a Tarantino de inspiración pero en aras de que mi intrépido lector no abandone estas líneas resumiré este tratado de espantos acuáticos con esta última especie. -Contamos en nuestras frescas, tranquilas, hermosas y refrescantes aguas con gran variedad de peces entre ellos: los Serrasalmidae llamados pirañas-, para mi tranquilidad supe que solo atacan en manadas si huelen la sangre, mas tranquilo estuve cuando supe además que si el ataque se produce, en pocos minutos pueden dejar limpio de carne el esqueleto del animal atacado, por grande que sea y no excluye a los homosapiens.

Pero por fortuna existe el Tarapoto un lago de belleza incontable donde la emoción se hace incontenible y los pánicos adquiridos olvidados.
Este lago que comparte aguas del río amazonas es el varadero de los delfines rosados, hasta aquí llegan estos saltimbanquis a exhibirse por que ellos saben que hasta aquí llegan los humanos a encontrar lo asombros que les ha negado la vida, ver un delfín rosado es una experiencia mística, un encuentro cercano con un habitante del planeta que dicen evolucionó colateral al hombre, pero mas emocionante es verlo desde un bote para seis pasajeros al que le han montado quince y en el que no te puedes mover por que corre el riesgo de voltearse, la emoción aumenta cuanto los que están en sentido contrario empiezan a ver los delfines y cuando se consigue girar con toda la precaución para que la embarcación no zozobre entonces los delfines cambian de ubicación y siguen apareciendo solo a los otros y el pobre de uno se queda sin verlos porque ver un delfín es una experiencia mas que mística, se debe ser un elegido para que ellos vengan y salten al lado y enseñen sus ojitos negros y redondos y su piel gris porque lo único que conseguí ver fue un rabo de pez que no era propiamente rosado.

¡Bueno! es regresar en un peque-peque diseñado para veinte pasajeros con solo cinco; aquí la cosa cambia, nadie regaña por que la embarcación se tambalea, uno se da el lujo de sentirse valiente y aunque se ve agua por todos los lados el viejo dicho de ahogarse en un vaso de agua pierde sentido y eh aquí que el milagro ocurre, los delfines salen saludan, preguntan por la familia, mandan razones, nos reímos y nos invitan a nadar con ellos mientras nos garantizan seguridad; en mi caso preferí hacerlo con el chaleco salvavidas pues no me confío mucho de un delfín que apenas conozco, así me bañe entre delfines, los vi rosados y hasta azules, les canté y me cantaron me sugirieron técnicas de respiración nos hicimos amigos (pero no me quite el salvavidas) y luego al despedirnos pidieron guardar el secreto.

Ya en la embarcación mientras nos alejábamos los vimos nadar en circulo acercarse a la orilla saltar y caer de pie en tierra firme y caminar hasta internarse en la selva.

Dice una veraz enciclopedia escrita por enciclopedistas que no se dejan llevar por la subjetividad del embrujo amazónico, que son fieles a lo real, que no creen en patrañas del lenguaje que no le comen cuento a la semántica, que no se entienden con los enredos de las trampas lingüísticas que se inventan las comunidades para resolverse sus preguntas informulables ó aquellas respuestas que terminan siendo inventadas por uno mismo para entrar en la dinámica de la invención, dice así: el  buto o inía pertenece, como su otro nombre indica, a los delfines fluviales (Stenidae) y es, por lo tanto, un cetáceo. Tiene un tamaño de poco más de dos metros y se alimenta de peces pequeños y medianos. Al ser animales de respiración pulmonar, tienen que emerger periódicamente para respirar y lo hacen de forma muy ruidosa. Como los marinos, son inteligentes y domesticables y en ellos se apoyan algunas leyendas de sirenas. Sin que se sepa bien por qué, los indígenas los respetan. En relación con ello, sí es más sorprendente saber que ese respeto es un fenómeno generalizado a todos los delfines fluviales de otros ríos de la Tierra.

A la víbora víbora del amar-zonas/ yo me canto esta canción/ que sonando un cascabel/ va prendido al corazón/la sirena bailará y traerá consigo el son/ de este nuevo despertar que procura un nuevo sol/viéndolos a ellos volar la víbora no atacó/





[1] De manera popular conocido como síndrome de Down
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