martes, 6 de julio de 2010
jueves, 24 de junio de 2010
Entusiasmado hasta el nervio,
Una fiesta inconsecuente
De redondeces absolutas
Como si todo fuera
Ojos, tal vez nalgas, quizás senos.
La voz apaciguada;
Medio dormida,
En la distancia rígida y de perfil
La sombra de la bailarina insospechada,
En la penumbra
Mi garra frenética y peluda
Resistiendo la tentación
Del zarpazo.
Entusiasmado
Me patrocino un verso:
Chiquilla de Colegio,
Venid a mí,
Digo una mentira,
Los labios muerden
El huesudo tobillo
De la desesperación,
Ella
Innombrable baila
Sobre mi voz,
Se pasea por mis territorios,
Domestica mi manía de Felino,
Atrapa la fatiga viajera,
Enjaula las ganas en pleno vuelo.
Entusiasmado
Me doy por vencido,
No soy más que el ovillo
Que ella lanza
Para juguetear con el azar.
2001-05-02
domingo, 20 de junio de 2010
SOLO UNA HISTORIA MÁS

ROSAURA
(Fragmento de la Novela Avenida 11 de Mayo)
Rosaura no vive en ningún piso de esta, nuestra casa, donde crecemos hacia arriba, ella jamás ha estado en el lugar y sin embargo siempre está entre nosotros. Rosaura entró en nuestras vidas con tal esplendor y magnificencia, que cuando la conocí en una foto en sepia fue tal la desilusión que preferí quedarme con la que había imaginado, por lo menos allí no envejecía ni perdía su sonrisa de luz y esos grandes ojos de gata.
La evocación de su efigie es insonora, ya que las voces que le dieran vida no pusieron palabras en su boca, siempre aparecía en su cuarto de oficios o en su cocina de aromas fabricando los esquemas de una vida de servicio y sumisión.
Los domingos madrugaba al oficio religioso para estar pronto en su casa, pues era el día de visita de los parientes lejanos y de los no parientes más cercanos, antes de entregarse a la preparación de las viandas que deglutirán durante el día los visitantes, aplancha el traje de sastre de Avelino, saca brillo a la cabeza de metal de su bastón y lo dispone todo para cuando se levante el marido de su pesado sueño dominguero, y tras un minucioso baño de hora y media, se ponga la vestimenta y salga a su encuentro semanal con las muchachas, costumbre en la que Rosaura, lejos de ser celestina, se ha vuelto simple observadora.
Avelino va al cine para adultos todo el día, impecable, bañado en colonia de rosas, se aferra a su bastón de mando, símbolo de su virilidad pasada y contempla a sus muchachas, sabe de sobra sus vicios, lo que más le gusta, sigue los diálogos, si es que los hay, con sus labios que humedece con la punta de la lengua cuando una rubia es desgarrada por el gozo, levanta la barbilla y por momentos cierra los ojos con la cabeza hacia el cielorraso, quizás para descansarlos de la pantalla ó para comparar con alguna ligereza de su realidad pasada.
Rosaura está en casa, ya casi no sale, no tiene tiempo, y cuando pudo hacerlo su marido no la dejó, temía que otros hombres la vieran, por eso clausuró las ventanas y puso cadenas de hierro en la puerta para que no saliera, y así estuviera a salvo de las miradas, flirteos y comentarios acerca de su belleza. Con su encierro en vida, Rosaura aprendió a sobrellevar las cargas que el abandono le suma a la existencia; no tuvo retoños, la historia le heredó una veintena de nietos de hijos que no eran los suyos y la condenó a servir chocolate caliente con roscas de pan de queso todas las tardes de los domingos de esta vida y otras, que no siendo suyas, debió padecer.
Rosaura desvive en mi piso los domingos cuando el sol pega de frente al ventanal que ya he mencionado y los efluvios de canela, vainilla y cacao se pasean por los pasillos del lugar, se va justo cuando llegan los aromas que nos enseñaron a imaginarla, se va cuando en el patio del primer piso los niños juegan a las rondas y cantan el estribillo que la evoca:
Llega la bella Rosaura
Con su vestido bermellón
Llora lágrimas de chocolate
Y Entre cadenas su corazón.
La bella Rosaura es una presencia que deja de serlo cuando es nombrada, es un cuento que sucede sin ser contado, porque cuando el ser, además de fijarse en la memoria se impregna en el sentido de las cosas, no hacen falta ni los recuerdos ni las palabras para volverlos a la cotidianidad; así como está en la planta baja por cuenta de una canción infantil, de igual manera en mi cuarto, en el perfume furtivo por la sordidez de una tarde y en el último piso por la presencia de un cuadro en sepia de dimensiones extravagantes, donde mira con cierta actitud de roble todas las generaciones que han pasado por la edificación que construyó lentamente tras la oportuna muerte de Avelino.
Rosaura fue la primera en llegar aquí; ella levantó cada uno de los pisos por la necesidad de ascender y buscarse cada vez en las partes más altas, fue la primera en llegar y la primera en morir, aunque no ha podido irse por su vocación milenaria de sufrir la existencia de todos aquellos, que no siendo sus hijos, le siguen buscando prolongando su rostro en sombra y su sombra en presagios de luz.
Las remembranzas suelen devolvernos algo de otros tiempos, empero ¿que nos queda sino esa solemne tristeza invernal que decora los días con miradas insípidas, cabezas lustrosas y callos en las certezas?, nuestros mejores enemigos son los recuerdos y los peores amigos serán los que nunca los dejan morir, hacer honor al pasado es aquietarse, es pretender que el porvenir es un trazo tardío de lo que ya fue, sin miramientos, con nuestra voluntad optamos por no crear porque ya todo fue dicho o pensado con antelación, advertir de joven que se va camino a la vejez es más inquietante que ya viejo descubrir que un día se fue joven, pero en esta vecindad no hemos tenido tiempo para sentirnos jóvenes por estar ocupados siendo el anhelo de otros. Ayer la mujer atractiva del segundo piso, aquella que tiene el descaro en la piel y en las manos mis nervios, me prestó su amor muerto para que lo llorará por ella; Sigfrido, el músico con quien comparto piso, me heredó una melodía que tarareo cuando estoy contento y el tono de mi voz todos los días se parece más al de mi padre, nada en mi parece natural; prestado o usurpado en medio de ellos me busco y terminan dándome pistas de lo que en realidad soy, me acercan a mí aunque sin dar conmigo, trazan los senderos por donde ha de transcurrir mi vida en la de los demás.
Sin tiempo para sucederme en mi rutinario devenir, escucho y aprendo de memoria otras cosas, que de no corresponderme me ocupan la mayor parte del tiempo. Al igual que Rosaura, soy un fantasma que lo habita todo sin estar en ninguna parte.
lunes, 24 de mayo de 2010
LINEAS
Tiempo sin saber de ti.
tiempo perdido y nunca recuperado.
tiempo que ya es parte del tiempo.
tiempo en que fuimos,
tiempo en que llegamos a estar tan cerca que parecíamos uno.
tiempo que ya no sirve,
tiempo en desuso.
tiempo que no se recupera.
tiempo en el destiempo.
y yo aquí creyendo en abrazos
en la locura de los besos
en lo certero de las miradas
en lo inútil de las palabras
en la indiferencia que suele
venir con el tiempo.
tan lejos de tu órbita
tan extraño a tu rumbo
pensando en imposibles.
14 de mayo de 2010.
Medellín
viernes, 7 de mayo de 2010
ARRULLO NUMERO ÚNICO
OYEME HIJO DE MIS ENTRAÑAS
QUE NO TENGA QUE HABLAR MUY DURO
YO NO QUIERO MAS ENFADOS NI FALSEDADES
NI ARRULLOS DE DOLOR,
QUE ESTE MAYO EN QUE MEZO TU ESPERANZA
TRAIGA BUENOS PRESAGIOS
DIAS DE SOL, TARDES DE AZUCAR
Y SERPENTEANTES PAPALOTES SONRIENDO A PRIMERA VISTA.
OYEME PEQUEÑO MIO
QUE AÚN NO NACES
NO TE DESESPERES EN LLEGAR, QUE LA CASA SIGUE SUCIA
Y LOS VECINOS ABSURDOS SE HAN ALIADO AL COCO.
TE DIGO LA VERDAD PEQUEÑO MIO
QUISIERA UN MEJOR LUGAR PARA TÍ
PERO AQUÍ ESTÁ TREMENDA LA VIDA.
TE CUENTO ESTO PORQUE QUIERO QUE SEPAS
QUE ES POR AMOR QUE NO TE QUIERO,
QUE ES POR QUERERTE QUE NO TE ESPERO
Y ES DE ESPERARTE QUE ESPERO QUE EL DÍA
EN QUE SEAS POSIBLE, SIEMPRE QUIERAS LA VERDAD.
OYEME PEQUEÑO,
NOS QUEDA UNA ESPERANZA,
DE LA DISTANCIA SE VIENE ACERCANDO UNA BANDA
TOCANDO COSAS FELICES Y BONITAS,
DEJANDO POR DONDE PASA BUENOS PRESAGIOS
Y PARECE QUE VIENE EN DIRECCIÓN A CASA.
NO DESESPERES,
ALGÚN DÍA SONARÁ LA MELODÍA PROPICIA PARA TU LLEGADA.
MEDELLÍN 2010-05-06
CARLOS ANDRÉS RESTREPO ESPINOSA.
lunes, 26 de abril de 2010
ARTICULO ANTIGUO
| CON DELGADILLO EN MEDELLÍN Y MIS TÍAS NO SE DIERON CUENTA | |
| Pocos supieron en esta ciudad que nos estuvo visitando FERNANDO DELGADILLO, un señor mejicano que dicen por ahí que escribe letras y las vuelve canciones, al parecer un compadre suyo que tuvo la ocurrencia de venirse a vivir por estos lares, se le dio por promover un concierto del Anonimo Cantante ya mencionado y las cosas no le salieron bien. Se le juntaron todas las de San Patricio, para empezar el que Fernando sea un gran cantante y un juglar contemporaneo que reivindica la canción social y la canción de amor mas allá del antro oscuro donde se toma una cerveza y se come crispetas toda una noche, no es suficiente, mi ciudad tiene unas montañas tan altas que no dejan ver que hay del otro lado del mundo. No quiero decir que no halla por aquí uno que otro mechudo que le conozca, sea por sus temas que felizmente se encuentran en la red o porque también hay gente que sabe escalar montañas sino que nos han ido acostumbrando a tanto bochornoso espectáculo de mal gusto y de encima con el pero de los sonidos del continente que ya cuando deciden traer a un buen cantante nadie se anima o no sabemos de quien se trata. Pero en esta ocasión se sumo el majestuoso cuento de la gripa q ue empezó porcina y luego pasó a tener nombre complejo de laboratorio (A H1 N1) y ahora imagino que muto en congresista, quizas en un despiadado medicó de EPS, o en espantajo de funcionario del SISBEN, nunca se sabe que trasformaciones se puedan dar y como ya no se creé nada termina contagiado el pueblo por falta de información veráz. Después de estas puyitas que me estaban bailando en la lengua, digo lo que quería decir realmente, que Fernando salió de México por un Aeropuerto, entró a Colombia por un aeropuerto, pasó por enfrente de las autoridades de la salud con el visto bueno, pero solo cuando ya estaba en el hotel preparándose para el concierto las secretarías de Salud decidieron que no se podía realizar el evento ni en ciudad Gotica ni aquí en Villachica, por que los mexicanos eran perjudiciales para la salud y se les prohibía estar en lugares con gran masa de población. Así no más nos quedamos con los crespos hechos, lo curioso es que a la semana siguiente se hizo un concierto de un trio famoso del País Azteca y al parecer ellos no eran tan nocivos. Cosas que pasan.. Guey. Pero el señor sabe como hacer sus cosas -diría una de mis tías- que tampoco sabe quien es Fernando porque a ella les toco la democracia de la radio colombiana que solo transmite infundios y bebedizos sonoros, lo que son las cosas, un pajarito me lo contó y terminé en el hotel de Fernando compartiendo con el un concierto cuasi privado del que disfrutamos algunos afortunados de a pie que nos gusta el alpinismo. Canciones, Poesía y hasta a Ron nos invitó este Gigante (dicho de manera literal) que nos regaló su primer concierto en Colombia de manera serena y amigable, luego vinieron las coversaciones informales, los ABRAZOS, los intercambios de direcciones y números telefónicos que nunca se usarán porque nosotros los anónimos no tenemos tiempo para ocuparnos de los famosos. Sin un rasguño, malestar, dolor de garganta, comezón, ni extraños sonidos de oinc oinc, Terminamos un buen encuentro en las entrañas de esta ciudad que sigue durmiendo mientras afuera pasa la vida. Andrés Restrepo |
CATÁLOGO INCOMPLETO DE PREGUNTAS SIN RESPUESTAS
Inventario de sonidos que nunca existieron, pero que alguna vez escuchamos. Este es un inventario de sonidos que nunca existieron. Por e...
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