sábado, 5 de noviembre de 2016

A QUEN SE ASOME POR AQUÍ

En caso de la gravedad del tiempo, es decir a lo pesado, a esa sensación de cansancio que inflige sobre los hombros, en toda caso y en caso de que alguien por ahí insista en leer esto, quiero decirle que estoy bailando samba y que la vida es buena y a pesar de mí mismo aún sonríe.

Ahora tengo más años de los que tenía antes, eso no es novedoso, lo interesante es que estoy más radiante que años atrás, y no es un error en la matriz, realmente lo estoy y por eso estoy bailando mejor cada día.

También tengo vino en abundancia y lo escanseo en mi copa preferida y no es por dármelas pero tengo a una mujer hermosa al lado y sabe guardar silencio y cantar y hablar y todas esas cosas a fines con lo bello.

El canto me sigue asistiendo, ahora más convencido de que no es una técnica sino una elección de vida, respiro y apoyo para alcanzar el mejor orgasmo, es la afinación más perfecta que existe, lo demás son alaridos líricos, la sangre se desparrama por mis venas como esos ríos de lava que bajan felices cuando un volcán los libera, me gustan esos fenómenos naturales, cantar es como cocinar berenjenas, no a todo el mundo le quedan bien cocidas.

Por cierto, la sazón no sólo la busco en la mesa, también en la cama y en el salón de clase, aunque no creo en nada, tengo fe en algunas cosas, en las noches estrelladas, en el abrazo de un amigo y en las montañas azules de mi pueblo, aunque no en mi pueblo. Me gustan las personas que saben decir si en el momento adecuado y huyó de las que dicen no haciendo creer que si.

Me gustan el vino, el puré de papa criolla que hace mi amada, la maracachafa que cura la artritis, el queso pera y el dulce de piña de Otilia. Sigo llorando con facilidad  ante lo que a mi antojo me parece sublime, desde un capituló del chavo del ocho, hasta una obra de joyce.

Reconozco que soy materia bruta, un bosquejo, un silbido de culebra y eso me  hace tan tranquilo que ya no me importa lo que mis amigos puedan pensar de mí.

Aunque algunos insistan en asomarse por aquí.

Carlos Andres Restrepo E.