jueves, 7 de enero de 2016

Articulo

MERMÉ EL PASO


Ya mermé el paso, las zancadas que definían  mis afanes ahora son cortas, bajé la guardia, ya no corro, no llego sudando a las citas con el miedo, ni con el olvido, solo y en eso soy perentorio, llego rezongando a mis citas con el amor y que se tenga fino, porque es el único invento en el que pongo mi esperanza.

Disminuí el paso y los asuntos que antes miraba de soslayo son en primera instancia mas definidos, en nada opacos, supongo que revestidos de mayor importancia, aunque, el enfado siempre ha sido parte de mi naturaleza, ahora lo he discernido, solo me enfadan ciertas personas y ciertas cosas, ciertas acciones de algunos, innumerables resultados visibles en las cosas, para hacerme entender me daré a la tarea de enumerar algunas.

Los que no cuidan de si, los que se saltan el semáforo, los que no marcan un pare, los que no se disculpan, los que no sonríen, los que teniendo agua no se bañan, los que exageran su bondad, los que al dar la mano ofrecen un apretón incipiente, los que rezan todo el día, los que ocultan las lágrimas, los que dicen mentiras para poder ejercer su libertad, los que hacen creer que hacen el bien y se compartan mal, los que creen que uno es pendejo, los que pisotean al resto por conseguir un mendrugo de pan extra, los que enseñan esa parte donde pierde su noble nombre la espalda.

Las calles sucias, los montones de arena, los adoquines que salpican, los teatros solo con pan y circo, los estadios sin alegría, vitalidad y goles, los lugares públicos sin público, las calles inseguras para niños y viejos, las motos subiendo y bajando haciendo piques, despertando, asustando, el ruido de fondo que no deja que el alma feliz se pasee, las elecciones cuando no hay que elegir, las paradojas morales, los meseros desatentos, los baños públicos con monederos, la sopa de fideos, las clases a las seis de la mañana, los que preguntan "donde te quedaste", los parques sin bancas, las bibliotecas sin libros, los libros sin lectores, los lectores sin alma.

Quiero decir también que además del pique de morrocoy que vengo adoptando soy más incisivo, repito la misma historia diez veces, mis amigos hasta se ríen de lo monotemático que me he vuelto,  el chiste es que yo no me río y creo que es la primera vez que lo cuento.

Cuando voy a mi pueblo salgo muy poco, las multitudes me abruman, prefiero subir a la montaña en las tardes cuando baja el sol y las multitudes que también van a la montaña salen espantadas por las sombras de la oscuridad o por que los deja el cable aéreo, yo me quedo a conversar con ellas (con las sombras) son más confiables, saludan y brindan buenos consejos, también voy al río, pero ¿cual río? ha sido tan gradual su pérdida que no me había dado cuenta que ya no tenemos río, en eso si la coherencia no es discutible, lleva el nombre que debe llevar, piedras, solo piedras van quedando de mi río. 

Ya mermé el paso, la prisa del joven sigue sus balanceos, pero en mi devenir de hombre hay una quietud que me espanta, aunque todo me importa siento que ya nada me importa, que he dicho tanto que me voy quedando sin que decir, que tengo que justificar una columna para un periódico que incomoda a mucha gente y que en efecto no ha faltado quien me pregunte porque escribo aquí, imagino que lo hago para incomodar también, supongo que cuando uno merma el paso empieza a incomodar a los demás, así como cuando un viejito es atropellado y no falta quien diga: "eso le pasa por andar por ahí elevado en la calle con sus pasos sangarretos".

Estoy dejando de lado los tennis de colores, ya busco los zapatos que se ajusten a mis nuevos requerimientos técnicos  y en puro cuero, llevo a pesar  de mi notoria panza la camisa por dentro y busco combinar bien las medias con los pantalones; ya puedo aspirar a un cargo público. 

Carlos Andrés Restrepo Espinosa

viernes, 1 de enero de 2016

INFIDENCIA

No estás para escucharlo,
ni yo para decirlo,
Supe por boca de otro algo que yo nunca dije
pero que tu sabes que quizás pensé,
escuchado en boca ajena
nunca imagine que era tan obvio
que a pesar de no saberlo, ya todos lo intuian.

En fin que siendo así las cosas
para que voy a contarte eso que ya tu sabes bien.


Andrés Restrepo