viernes, 8 de agosto de 2014

Entre tu y yo ya no hay mucho de que hablar,
Pero tenemos todo por callar,
Las palabras que ocultan soles
Y las lágrimas que difuminan el atardecer.

El reproche que deshoja la primavera
Y el desden que aterido vuelve al abrazo,
La boca que ya no ulula en el cuello
La intención que escarpa en la hondura.

Entre tu y yo no hay nada nuevo
Sólo lo de siempre por reconocer:
El mal estado de las vías respiratorias
La disculpa constante y circular,
El mismo afán de ir despacio,
La idéntica necesidad de ser necios,
La búsqueda insatisfecha de hallarnos
cada día nuevos.

Entre tu y yo queda un  ángel,
Un terrible ángel que nos espanta el sueño.

Carlos Andrés Restrepo
Medellín 8 de agosto de 2014