jueves, 27 de febrero de 2014

HAMBRUNA

Fiero en mi centro me busco en el frescor de la bruma
Mis impertinencias ya no comparten sueño con ninguna,
Mis adicciones ya no son irreverentes, se ocultan en el abismo,
Lo heroico ya escondió su capa y el rey de la noche es el abandono.

Los fastos ocupan su sitio en la sed 
No en lo por saciar, pretendo lo más bello
Y el amor aturde una vez más, soy un proletario
Del deseo, vencido por la causa de no se que justicias,

Amigos ya no quedan, ni en recuerdos 
Ni en recuentos, hambrientos de tiempo
Ya no están en el arribo de la tarde
Nutriendo el abrazo de luna de ninguna.



Ahora no creo ni en mi oculista
Ni en la alquimia del de pronto
Y mírame que seguro, a lo mejor
Ocurra ese andrajoso miedo de besar.

Alguna vez rime con sonrojos 
Con miradas de otro tiempo
Y canté sin enfados todo lo que estaba 
Pendiente por contar.

Y lo más humano mío:
Andrajoso,
místico,
jornalero del húmedo vacío,
Perdido en  la causa del juglar anónimo 
Que prendado del brillo
De otra voz quiere nutrir su canto,
Muere aterido al abrazo
De un lobo sordo 
Que sufre de artritis y nostalgias.

Carlos Andrés Restrepo E.









miércoles, 5 de febrero de 2014

Como el cordero tranquilo de Porfirio
Ajustas tu ser a la eterna armonía
Y huyes del miedo, la muerte y la nada
Siguiendo un sendero en comienzo ominoso
Pero sorpresiva la tarde regala vestigios de luz
En tu cadavérica calva.

Igual que el excelso poema que te dedicara
Y que un día probable de el te reirías,
Ahora me trae el silencio descanso,
Un tiempo sereno y compinche,
Un verso que en nada rima
Pero que resume mis fieros submundos.

Aún así nadie sabe,
Nadie imagina, esta eterna armonía.