lunes, 27 de enero de 2014

Tal vez nuestra historia no termina ahí,  me digo,
Me pongo los zapatos y camino hasta el fondo del bulevar ,
No puedo comer tocino y el café me está afectando las cuerdas bucales,
Siempre supe que nada era para siempre.

Todas las mañanas me visita una lágrima,
Todos los días trae un sentimiento recién envejecido,
Voy pensando mientras camino.

Es el sendero correcto el que sigo; me supongo
Con el ánimo de no perder el impulso,
Suelo ponerme solemne cuando la soledad
Me asiste, ella mi bella asistente de los días grises.

Quizás no todo termine esta mañana
Y estos lóbregos presagios no sean más que
La incapacidad de ver que todo marcha como debe ser.

Tal vez apenas estamos empezando
La historia que nos convoca.

Carlos Andrés Restrepo