miércoles, 8 de mayo de 2013


El mastodonte come un postre agusanado y es feliz
El mastodonte llora con las lágrimas hacia adentro
Llega tarde al arribo de la tarde,
Nunca aprende, 
nunca cambia, 
duerme en la calle
Devora su vida haciendo planes y termina sólo
Va a cine y sueña con ser el gran señor de la pantalla,
Su fe la pierde en los parques abandonados
Tiene en su piel la memoria,
En sus labios todo por decir
En sus oídos las sentencia final
Su alma fragmentada, 
su cuerpo esparcido
Confundido con las arenas del mar
Que no conoció.

La cosas que le pasan no lo cambian
Ni lo hacen mejor
Pero será siempre un mastodonte frágil
Derrumbandose con la brisa de un abril
Que siempre será nuevo, 
que siempre será incierto.

El mastodonte teme a su muerte 
Y sueña que esta vivo,
El mastodonte tiene por espíritu 
Su salvaje esperanza,
Tan frágil 
Tan estorbosa como el.