viernes, 6 de mayo de 2011

MONTAÑERADAS


Fui a la montaña y recordé tu risa

Tu rostro ocultándose tras la roca,

Volví a la montaña y al sentir la brisa

Regresaron tu infancia y la mía trayendo

El néctar de amores que alentaba el poema

Y abonaba los naranjos cuando la nube fría

Besaba los peñascos y se dirigía a tu huerto.

Volví a la montaña y entendí tu llanto,

La ausencia, el vértigo de nuestro primer beso

Entre la maleza seca.

Volví a la montaña y la cascada sonriendo

En su fatal caída me puso de presente

Que nunca volverá hacia arriba.

Volví a la montaña y entendí tu enfado

Camuflado en perdones advenedizos.

Volví a la montaña y decidí amarte

Un poco en memoria, un tanto en presente,

Solo por revolcar mí nervio,

Por hacer de cuenta que estoy vivo,

Que no voy hacia la muerte,

Ahora que el invierno avanza

Sobre mi geografía.

Jericó 2011-04-23

lunes, 2 de mayo de 2011

SABATTO SANCTO


Paladeaba un recuerdo tuyo
cuando pasó la procesión con la dolorosa
a las tres de la angustia de aquel Sábado Santo,
me estaba habituando a no suceder en tu cuello
cuando buscas una nueva estrella en mi pecho,
me estaba acostumbrando al peso del anda de tu abrazo
a la romería de mis devotas ansias ante el templo de tu sexo,
a la vigilia del cirio ardiente en tu boca.

Pero Muero
Muero en tu regazo,
en la húmeda genuflexión
al borde del grial de tu ombligo.

!oh María transida de dolor¡
muero crixificado en tu vientre,


!oh clemente María¡
Muero a las tres de la delicia en tu cuerpo.

Como buen creyente aguardo a la vigilia
para saborear de nuevo la resurrección de la carne
que se elevará redonda, esplendente,
redimida en su danza de Aleluyas, Glorias y Aves Marías.

Andrés Restrepo