jueves, 18 de marzo de 2010

PRESAGIO






Al día le salen soles y a mi espera le salen canas. Llevo dos interminables minutos esperando a que llame la fortuna y no pasa nada.

Ruidos de fondo congestionan el día y una algazara de pájaros intentan convencerme de que todo puede ser mejor, ¿Pero cómo abandonar el pesimismo, cuando todos insisten en la idiotez de sus costumbres y alientan una vez más la ceguera de sus ideas?

Fantasmal este tiempo, el teléfono que no suena y esos pájaros que persisten y los ruidos ya no de fondo sino en primer plano saliendo del propio pecho.

Tengo que hacerlo, debo levantarme antes de que acabe la eternidad, es la única manera de triunfar, de no ser uno más en la lista de espera, decidido me apresto y de un impulso súbito doy el salto y enfrento la soledad del porvenir, mi dirección sin rumbo, la perfecta certeza de no tener idea de a donde ir, pero satisfecho del nuevo vértigo.

¿A quien contarle mi más reciente hazaña?

Nadie me entendería.

Carlos Andrés Restrepo E

15-03-2010